Cuando se está de viaje, a veces no hay mayor placer que dejarse la guía y el mapa en casa y simplemente ir hacia donde los pies te lleven. Aunque no todas las ciudades se prestan a ello. Para ponerte las cosas más fáciles, hemos seleccionado las 10 ciudades de Europa en las que perderte.

Lisboa, Portugal

Omio: 10 ciudades en las que perderse - Lisboa

Flickr: Carlos Ebert

Lisboa no es sólo una de las ciudades más antiguas de Europa, sino que tiene también uno de los cascos históricos más antiguos del continente. El Bairro de Alfama está ubicado en la parte alta de la capital lusa, construido sobre rocas, y quizás es ese el motivo por el que sea una de las pocas partes de la ciudad que no quedó destruida con el terremoto de 1755 que asoló Lisboa. Adéntrate por sus estrechas y empinadas calles y respira el aire bohemio y decadente que toda esta zona emana.

  • Dónde empezar: Un buen punto de inicio es el Castillo de San Jorge, desde el que se divisa toda la ciudad. Puedes subir hasta ahí con el mítico tranvía amarillo, e ir bajando por sus callejuelas.
  • Duración: Con medio día tienes suficiente para conocer el Bairro de Alfama, y te sobra medio para descubrir los barrios Alto y Chiado, que completan lo que es el casco antiguo.
  • Qué no te puedes perder: Alguno de los miradores, como el de Santa Lucia que ofrece una magnífica panorámica de Lisboa y además se puede ver la fusión del río Tajo con el océano Atlántico. Tampoco la actual Fundación Jose Saramago que se encuentra en la Casa de Bicos, construida en 1523 por el Vicerrey de la India. Si lo que quieres es impregnarte de cultura portuguesa, recorre los locales que se encuentran aledaños a la catedral donde podrás degustar un buen bacalhau mientras escuchas de fondo un fado.

Salamanca, España

Omio: 10 ciudades donde perderse - Salamanca

Flickr: afloresm

Salamanca es una de las ciudades españolas que tiene el privilegio de haber sido declarada Ciudad Patrimonio por la UNESCO, por la belleza arquitectónica de su casco antiguo. Un paseo por sus calles hará que te sientas transportado al Renacimiento, cuando la ciudad castellanoleonesa era un núcleo de conocimiento por la existencia de su universidad, la más antigua de España, y a la que acudían intelectuales de todo el país.

  • Dónde empezar: Lo ideal es empezar por la Plaza Mayor, uno de los emblemas de Salamanca y desde donde se puede llegar a todos los puntos importantes de la ciudad.
  • Duración: Dedícale un día entero para poder ver todos sus rincones.
  • Qué no te puedes perder: Por supuesto los edificios de la universidad, además de intentar encontrar la rana escondida en la fachada de la Universidad de Salamanca. Tampoco hay que olvidar las dos catedrales que tiene la capital salmantina, un hecho bastante inusual en una ciudad, el Huerto de Calixto y Melibea, donde se suceden los amoríos de “La Celestina”, la Casa de las Conchas, que alberga la Biblioteca de Salamanca, la Casa de Lis y la Cueva de Salamanca, que antiguamente fue la cripta de la ya desaparecida Iglesia de San Cebrián, y donde posteriormente se decía que era donde el Diablo daba clases.

Brujas, Bélgica

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Flickr: Jiang Jiang

El casco antiguo de Brujas, declarado Patrimonio de la Humanidad, es, además de una de las ciudades más románticas del mundo, uno de los cascos antiguos medievales mejor conservados. Considerada como “la Venecia del Norte” (aunque no es la única que ostenta ese título), paseando por sus calles te sentirás como en un cuento de hadas, sobre todo si lo haces de noche. Brujas fue además durante años un importante centro de intercambio comercial, lo que influyó en la construcción de casas señoriales y palacetes en su casco antiguo.

  • Dónde empezar: El Minnewater, también conocido como “Lago del Amor” se sitúa en la parte sur de Brujas y es la puerta de entrada a la ciudad vieja, justo después de cruzar el puente.
  • Duración: En un día puedes descubrir todos los rincones de esta ciudad flamenca.
  • Qué no te puedes perder: Desde cualquier punto de Brujas se puede divisar el campanario de 122 metros, la segunda torre hecha de ladrillos más alta del mundo, que forma parte de la Iglesia de Vroukewerk, el Groter Markt, lo más parecido a nuestras plazas mayores y que es donde se concentra toda la vida brujense tanto diurna como nocturna. Como curiosidad, Brujas tiene el Friet Museum, un museo dedicado a la patata frita, ¡con instrumentos que datan del siglo XV! Otros rincones por los que perderse son el Bejinghof, donde vivían las viudas de los cruzados, el Jardín de los Curtidores y degustar una cerveza en alguno de los bares que rodean la Plaza Mayor, que es de las mejores de Bélgica.

Florencia, Italia

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Wikimedia Commons: MarcusObal

La ciudad italiana es en sí uno de los mayores museos al aire libre. El Renacimiento italiano, y se puede decir que el europeo también, nació en Florencia. Pensadores, artistas y escritores como Miguel Ángel, Da Vinci, Maquiavelo, Dante o Brunelleschi son sólo un ejemplo de algunas de las muchas personalidades ilustres que dejaron su huella en la ciudad. Perderse en ella es impregnarse de uno de los períodos más prolíficos intelectual, artística y culturalmente de la Humanidad.

  • Dónde empezar: La Piazza del Duomo es el mejor punto de inicio. Desde ahí se puede llegar en poco tiempo a cualquiera de las maravillas de Florencia.
  • Duración: La antigua Florencia no es demasiado grande, así que en media hora podrías cruzarla toda. Pero hay tantos detalles en los que pararse a admirar que se recomienda dedicar al menos un día a ello.
  • Qué no te puedes perder: ¿Por dónde empezar? La Catedral (Duomo), las varias plazas como la della Signorina, el Palazzo Vecchio, la Galería Uffizi, la Iglesia de Santa Maria Novella y la de Santa Croce, que alberga más de 300 tumbas entre las que se encuentran las de Miguel Ángel y Galileo, el Ponte Vecchio, el Battistero di San Giovani o la Piazzale Michelangelo, situada en lo alto de la meseta del río Arno y desde donde se puede obtener la mejor vista de Florencia, y los Jardines de Boboli, propiedad de la familia Médici y que son los más grandes de la ciudad italiana. Y esto es sólo el inicio de un larguísimo etcétera, pero está bien para iniciarse.

París, Francia

Perderse en París no es fácil, parece que andes por donde andes la torre Eiffel siempre está ahí, pero puedes intentarlo en el Marais, el barrio gay a la vez que judío de la capital gala. Actualmente es uno de los barrios más trendy de París y está lleno de tiendecitas de ropa de segunda mano, cafeterías y sitios donde comer falafel o comida kosher, además de sinagogas y las típicas terrazas parisinas donde sentarse a tomar algo. Es también una de las zonas de fiesta de la ciudad, y el sitio ideal para encontrarse con famosos. Pasea por sus calles y déjate contagiar por el savoir-faire parisino

  • Dónde empezar: Bájate en la parada de metro de St-Paul, cruza la Rue de Rivoli y adéntrate en las estrechas calles del Marais.
  • Duración: No es demasiado grande, así que puedes hacerlo en una mañana, y luego dedicarte a otros barrios parisinos.
  • Qué no te puedes perder: Le Marais no es tanto como para hacer visitas culturales si no más de andar y dejarse sorprender por las tiendecitas de ropa de diseñadores o los puestos de comida que hay. La Rue des Rosiers es perfecta para conocer más sobre la cultura judía y la Rue Ferdinand Duval para descubrir nuevos diseñadores. Hay también varios hoteles en los que se hospedaban las amantes de hombres poderosos como el Rey Luis XIV o el Cardenal Richelieu, como Hôtel de Soubise. No te pierdas tampoco el Hôtel Carnavalet, donde residió Madame de Sévigné, una escritora del siglo XVII, y que contiene una colección de todos sus objetos personales junto con algunos de María Antonieta y Napoleón entre otros.

Delft, Países Bajos

Omio: 10 ciudades en las que perderse - Delft

Flickr: Joaquín

Después de sufrir un incendio en el siglo XVI y la explosión de su arsenal de armas en el XVII, el casco antiguo de Delft se ha mantenido intacto desde entonces, cosa poco habitual en los países que estuvieron involucrados en la Segunda Guerra Mundial y sufrieron bombardeos. Es una ciudad muy popular entre los estudiantes holandeses con una de las universidades más prestigiosas de Europa, por lo que el ambiente de la ciudad es muy estudiantil. Además, por los alrededores abundan los parques y lagos, así que es también el destino ideal para relajarse lejos de la ciudad.

  • Dónde empezar: Sitúate en el Phoenixtuin, cierra los ojos, da una vuelta sobre ti mismo, ábrelos y dirígete a donde quieras, ya que desde allí se pueden ver todos los rincones escondidos de Delft.
  • Duración: Puedes dedicarle una tarde entera.
  • Qué no te puedes perder: La Iglesia de Nieuwe Kerk, la iglesia nueva y con el mausoleo de Wilhem von Oranien, líder de la Guerra de los 80 años de los Países Bajos y Flandes contra España; la Oude Kerk, la iglesia vieja; y los hofjes, unos patios alrededor de los cuales se construyeron antiguamente casas de la beneficencia, donde vivían mujeres mayores y viudas.

Bad Ischl, Austria

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Flickr: Wolfgang

En el siglo XIX, la familia imperial austríaca, los Habsburgo, puso de moda esta pequeña ciudad al fijar ahí su residencia de verano, por lo que pasó a ser el lugar de moda para veranear entre la aristocracia. En ella abundan los balnearios y otros sitios de recreo que se han mantenido hasta ahora. Pasear por sus calles es como sentirse transportado a la época del Imperio Austrohúngaro, y por todas partes se encuentran recuerdos de Franz y Sissi, los apodos para llamar al Emperador Francisco José e Isabel de Austria.

  • Dónde empezar: Por la Kaiservilla, la casa de veraneo del Emperador.
  • Duración: Con un día puedes pasear por sus calles e incluso visitar alguno de sus balnearios
  • Qué no te puedes perder: Sin duda alguna la Kaiservilla, lugar importante dentro de la historia ya que fue donde Francisco José firmó el ultimátum para Serbia y que acabaría dando pie a la Primera Guerra Mundial. De ahí se pueden visitar las diferentes villas y balnearios de la época abiertos al público.

Tallin, Estonia

Vanalinn, el casco viejo de la capital estona declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el mejor ejemplo de la arquitectura medieval urbana del norte de Europa, ya que se encuentra muy bien conservado. Son muy características sus calles adoquinadas y sus farolas de hierro forjado, así como sus casas de comerciantes y mercados. Tallinn tiene además el récord de tener la farmacia más antigua del mundo, en funcionamiento desde el año 1422, récord que se disputa con otra ubicada en Dubrovnik. Al recorrer sus calles que han permanecido inalteradas durante los años, te sentirás transportado directamente a la Edad Media.

  • Dónde empezar: En el corazón de la ciudad vieja se encuentra el monte de Toompea, que alberga entre otros el Parlamento de Estonia, la Catedral de Alexander Nevski y la iglesia de la cúpula que da nombre a esta colina.
  • Duración: Con medio día puedes recorrer esta maravilla medieval.
  • Qué no te puedes perder: Además de los 3 edificios antes mencionados, estando el Parlamento dentro de un castillo, no puede faltar un paseo por la Raekoja Platz, la Plaza del Ayuntamiento, con la torre de 64 metros coronada por una veleta en forma de guerrero y que se ha convertido en un icono de Tallinn, la farmacia mencionada al principio, las diversas casas de comerciantes, que se agrupaban por gremios y que son una interesante visita para entender el funcionamiento de la sociedad medieval estona, y la muralla.

Friburgo, Alemania

Omio: 10 ciudades en las que perderse - Friburgo

Flickr: orestART

Esta ciudad alemana se encuentra en la frontera con Francia y Suiza lo que hace que combine su encanto de ciudad medieval germana con el de una francesa. Es un destino Erasmus muy popular, por lo que el ambiente estudiantil es muy animado. Es además la ciudad alemana con más horas de sol y cuenta con unos 400 kilómetros de carril bici, así que ¿por qué no perderse sobre ruedas por el casco viejo de Friburgo?

  • Dónde empezar: La Münsterplatz es un buen sitio para empezar la ruta.
  • Duración: Con medio día es suficiente, aunque si quieres disfrutar de las muchísimas actividades culturales que se organizan tendrá que ser un poco más.
  • Qué no te puedes perder: La famosa Catedral de Friburgo, que se empezó a construir en el siglo XIII, los Almacenes y el Viejo Ayuntamiento, que están en la misma Münsterplatz con sus llamativas fachadas de color rojo, las puertas de entrada a la ciudad que formaban parte de la muralla, y el Agustinermuseum, dedicado a la artesanía de la zona.

Liverpool, Reino Unido

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Wikimedia Commons: Arthurv

Esta ciudad portuaria del noroeste de Gran Bretaña fue uno de los puertos comerciales más importantes de Europa en los siglos XVIII y XIX, por lo que el puerto y toda la zona de los muelles es uno de sus rasgos más característicos, además de ser el hogar de los Beatles y de su pasión futbolera. Liverpool también ha sido nombrada como la ciudad que mejor representa la arquitectura victoriana, época en la que la urbe creció más.

  • Dónde empezar: Lo mejor es empezar la ruta en el Albert Dock, un conjunto de edificios portuarios del siglo XIX y situado en la zona de los muelles, y de ahí adentrarse por las calles de Liverpool.
  • Duración: Puedes dedicar un día a visitar todos los rincones de diferentes épocas de la historia de Liverpool.
  • Qué no te puedes perder: Da un paseo por la China Town de Liverpool, hogar de la comunidad china más antigua de Europa; visita la Catedral, una de las más grandes del mundo; come en alguno de los restaurantes del barrio conocido como Baltic Triangle, una de las zonas más bohemias de la ciudad; y sobre todo descubre la inmensa cantidad de edificios de las épocas de los Tudor y la victoriana que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad.

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Irene Hernandez

Soy madrileña y actualmente estoy viviendo en Berlín. No podría imaginarme la vida sin viajar y siempre que puedo me escapo a cualquier parte para seguir descubriendo mundo.