Cada año se publican centenares de listas con los mejores clubs de música electrónica del mundo. Sitios frecuentes en estas listas como Berghain, Space, Fabrik, Watergate, Ministry of Sound, Amnesia o Trouw, ubicadas en capitales de la electrónica como Ibiza, Berlín o Londres, se han convertido en lugares de peregrinación obligada para los amantes del techno. Pero en esta lista queremos ir más allá y descubrirte las discotecas que quizás no entran en estos ránkings, pero te aseguran buena música y fiesta. Para irte preparando para el próximo fin de semana, aquí están los 10 clubs de electrónica a los que tienes que ir antes de morir.

Fuse, Bruselas

Omio: 10 clubs de electrónica a los que ir antes de morir - Fuse

Abierto hace 20 años, Fuse fue el primer club de techno de la capital belga y se ha mantenido como el estandarte de la electrónica de la ciudad invitando siempre a lo más granado del panorama de las últimas dos décadas. DJs como Jeff Mills, Kevin Saunderson, Dave Clarke, Richie Hawtin o Ricardo Villalobos han pasado por la cabina de la sala principal desde su inauguración en 1994. La segunda sala, llamada motion room está abierta a la música más experimental y underground. La discoteca se sitúa cerca del centro de Bruselas y destaca por la calidad de su acústica y su trabajada iluminación.

  • Precio de la entrada: El precio puede variar en función del fin de semana, pero la media es 9€ antes de la medianoche y 13€ después.
  • Precio medio de una cerveza: 3€
  • DJs residentes: Pierre y Deg
  • Dificultad para entrar: La política de admisión es bastante relajada, abierta a todos los amantes del techno.

Moog, Barcelona

La década de los 90 fue una de las más fructíferas de la Ciudad Condal en lo que a la electrónica se refiere. Este pequeño club, ubicado en un antiguo cabaret llamado Villa Rosa, se sitúa en pleno barrio del Raval, al lado de las Ramblas, y desde su apertura en 1996 se mantiene abierto con programación diaria, aunque es el miércoles el día en el que la mayoría de presitigosos DJs internacionales como Laurent Garnier, Jeff Mills, Richie Hawtin o James Holden pinchan sus sesiones en el Moog. Sus reducidas dimensiones son una ventaja más que un inconveniente ya que te permiten disfrutar de pincha-discos de fama mundial en un ambiente casi íntimo (como se puede ver en la foto). Cuenta además con una sala superior, más pequeña aún si cabe, en la que se puede disfrutar de música de los 80 y 90 combinada con electropop.

  • Precio de la entrada: 10€
  • Precio medio de una cerveza: 4€
  • DJs residentes: Omar León, Gus y DJ Olmos
  • Dificultad para entrar: No es difícil, pero no te arregles en exceso.

Rex Club, París

Omio: 10 clubs de electrónica a los que ir antes de morir - Rex Club

Flickr: TheArches

El Rex Club se ubica en el sótano del antiguo cine Grand Rex, que sirvió como escenario del estreno mundial de la película “Pájaros” de Alfred Hitchcock, así que su ubicación ya es en sí misma un atractivo para ir. En los 80 empezó como un club de rock pero se ha ido transformando hacia sonidos más sintetizados. Algunos de sus antiguos DJs residentes son ahora conocidos pincha-discos de todo el mundo, como Laurent Garnier que celebró su fiesta “Wake Up” de manera continuada durante tres años a principios de los 90. En el año 2006 renovaron su sistema de sonido, siendo uno de los más potentes actualmente.

  • Precio de la entrada: A partir de los 15€
  • Precio medio de una cerveza: 8€
  • DJs residentes: Jennifer Cardini, Chloé o D’Julz
  • Dificultad para entrar: Hay que ir bien vestido y procurar que los grupos sean o bien sólo de chicas o mixtos.

White Mink, Londres

Omio: 10 clubs de electrónica a los que ir antes de morir - White Mink

Flickr: WhiteMink

Lo que empezó siendo una fiesta de presentación de los discos recopilatorios White Mink : Black Cotton (que suponían una mezcla de Electroswing con Speakeasy Jazz) se acabó convirtiendo en uno de los centros del clubbing londinense. La fiesta White Mink, declarada la segunda mejor del Reino Unido por Mixmag, se puede encontrar en otras localidades británicas como Brighton, Bath o Bristol, pero es en Londres donde se puede disfrutar de ella en todo su esplendor. Se celebra el primer sábado de cada tercio del año en el Village Underground, en Shoreditch, además de tener lugar en otros festivales y discotecas de toda Europa a lo largo del año. Al ser el electroswing la banda sonora de esa fiesta, es habitual ver pinchar a DJs combinado con espectáculos de cabaret.

  • Precio de la entrada: 15-21€, dependiendo de la ubicación.
  • Precio medio de una cerveza: 5€
  • DJs residentes: Los DJs del sello Freshly Squeezed Music, además de actuaciones en vivo y en directo.
  • Dificultad para entrar: Compra las entradas anticipadas para evitar encontrarte sin, y si puedes vestirte con algo de estilo de los años 20, mucho mejor.

Amsterdam Roest, Ámsterdam

Omio: 10 clubs de electrónica a los que ir antes de morir - Amsterdam Roest


Su ubicación es su punto fuerte. Se encuentra en una antigua fábrica-almacén de la que sólo realizaron los cambios suficientes para instalar una barra y acondicionarlo. Además de las actuaciones de DJ’s, también es un importante centro artístico e innovador donde es posible encontrar performances artísticas y teatrales y mercadillos de segunda mano, todo esto amenizado con música electrónica, copas y barbacoas en la playa artificial cercana al club.

  • Precio de la entrada: Varía mucho, desde gratis hasta 30€, dependiendo de los DJs.
  • Precio medio de una cerveza: 2,5€
  • DJs residentes: Marcel Barlag, Jules de la Courgette y EINDBAAS
  • Dificultad para entrar: ¡Ninguna! Además, si hay alguna fiesta temática y te disfrazas puedes conseguir un descuento.

Le Cannibale, Milán

Omio: 10 clubs de electrónica a los que ir antes de morir - Le Cannibale


Esta fiesta tiene lugar cada sábado en el Tunnel Club, un local muy underground de la noche milanesa. Sus responsables son Albert Hofer, un antiguo DJ, y Marco Greco, y el eslógan de Le Cannibale es que cada beso termina en un mordisco. Entrar en esta fiesta es entrar en otro mundo con una mezcla de new wave, techno y música disco. Artistas nacionales como Scuba, Lunice, Siriusmo o Sohn han pinchado en esta fiesta, todo un emblema de la electrónica de la ciudad.

  • Precio de la entrada: 10-15€, se puede reservar la entrada con antelación e incluso una mesa.
  • Precio medio de un cóctel: 8€
  • DJs residentes: Uabos, Protopapa, Athonal y Rollo//Dex
  • Dificultad para entrar: No es difícil, pero suele haber mucha cola, así que para asegurarse, lo mejor es hacerse con una entrada anticipada.

Fundbureau, Hamburgo

Literalmente significa oficina de objetos perdidos, que era su función anterior, y existe como club desde hace 17 años, siendo una cita imperdible de los amantes de la electrónica de Hamburgo. La discoteca, situada debajo del Sternbrücke in Altona, es característica por sus estrechos pasillos, su patio trasero lleno de graffitis y por las legendarias “Datschapartys” donde se puede encontrar cerveza rusa, vodka ruso e incluso aperitivos rusos.

  • Precio de la entrada: 3-12€, dependiendo de quien pinche.
  • Precio medio de una cerveza: 3€
  • DJs residentes: Heiße Pladde, Saltown, Sahne & Seife, así como varios DJ’s de Berlín.
  • Dificultad para entrar: No es muy difícil, pero es mejor que haya siempre una chica en el grupo.

Roxy, Praga

Omio: 10 clubs de electrónica a los que ir antes de morir - Roxy

Flickr: Tim Jones


Este antiguo cine reconvertido en discoteca es una de las más antiguas y famosas de la capital checa. Sus sonidos tocan todas las ramas de la electrónica pero es en el hardcore donde hacen más hincapié. La sala principal se encuentra donde estaba el antiguo patio de butacas, por lo que sus dimensiones con considerables. Roxy cuenta además con otras salas varias en las que disfrutar de otros estilos de la música electrónica. Algunos de los DJs más importantes que han actuado aquí son Luke Slater, Grooverider o Faithless.

  • Precio de la entrada: Depende del evento, pero en ocasiones es gratuito.
  • Precio medio de una cerveza: 1,40€
  • DJs residentes: Selecto y Komandante
  • Dificultad para entrar: Bastante fácil, para ir vestido en estilo casual.

Indústria Club, Oporto



A diferencia de muchos clubs de esta lista, Indústria es sin lugar a dudas el más selecto. Es uno de los más antiguos de la ciudad lusa aunque en 2011 fue relanzado por António Pereira, más conocido como DJ Vibe y que es también el DJ residente de la sala. Una de las curiosidades de esta sala es que sus puertas abren a partir de las 2 de la mañana, por lo que la velada se alargará inevitablemente. La media de edad es de entre los 25 y los 35 años. Laurent Garnier, Danny Krivit o Tenaglia son sólo algunos de los nombres que han pasado por la discoteca portuguesa, situada en la zona de más ambiente de Oporto.

  • Precio de la entrada: 15€ de media
  • Precio medio de una cerveza: 4€, además es posible pedir una copa de vino o champán.
  • DJs residentes: DJ Vibe y Paul Day
  • Dificultad para entrar: La edad mínima para entrar son 21 años, y ¡mejor no lleves deportivas!

Pratersauna, Viena

Omio: 10 clubs de electrónica a los que ir antes de morir - Pratersauna

Wikimedia Commons: Gugerell

A este balneario uno puede ir a muchas cosas pero seguro que no a relajarse en silencio. En 1965 se inauguró como sauna y centro de wellness, aunque curiosamente también fue durante esa década un club de swingers y un punto de encuentro de la mafia rusa. En 2009 volvió a abrir como discoteca de electrónica manteniendo aún su encanto de balneario y parte de la decoración, como las piscinas. En verano, Pratersauna ofrece el plan ideal: música, barbacoas y baños en sus piscinas, además de organizar exposiciones de arte en algunas de sus salas.

  • Precio de la entrada: 8-15€
  • Precio medio de una cerveza: 4-5€
  • DJs residentes: Electric Indigo, Laminat, Moogle o Matthias Tanzman
  • Dificultad para entrar: No es muy difícil de entrar, pero prepárate para hacer colas de media hora a una hora.

La imagen que ilustra el artículo es de Nick Koutoulas, de Flickr.

Irene Hernandez

Soy madrileña y actualmente estoy viviendo en Berlín. No podría imaginarme la vida sin viajar y siempre que puedo me escapo a cualquier parte para seguir descubriendo mundo.