La actriz Audrey Hepburn dijo que ir a París es siempre una buena idea, y tenía toda la razón, la capital francesa es una de las tres ciudades que más turistas recibe en el mundo. Es un símbolo de romanticismo, arte y sobre todo un destino que cualquier viajero tiene en su lista de imprescindibles. Y lo mejor es que por muchas veces que vayas, siempre habrá algo nuevo por descubrir.

La Torre Eiffel, el museo del Louvre, Notre Dame, son sitios que son protagonistas de mil postales. Pero desde Omio queremos que disfrutes de tu viaje sin perderte ni un rincón, por esa razón en este artículo te traemos las recomendaciones de cinco blogueros que han conocido la ciudad de las luces como solamente un experto en viajes podría hacerlo.

 

De aquí y de allí: El verdadero encanto de París

(Gracias Miriam, deaquiydealli.com)

París enamora no sólo por su belleza, si no por su historia, su patrimonio artístico y su ambiente y personalidad característicos, latentes en casi cualquier pedazo de la ciudad. Es monumental, llena de iconos de la arquitectura tan famosos y bellos cómo la Torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame o el Sacre Coeur en la bohemia Montmartre. Su típico olor a croissants y baguettes en cada esquina te abrirá el apetito seguro, y no te pierdas tanto sus vinos como sus quesos.

Mi absoluta recomendación es recorrerla a pie en la medida que sea posible, porque su verdadero encanto reside en lo que te encontrarás paseando, en los ratos que disfrutarás en sus inmensos parques como el Jardín de las Tullerías, a los pies del Louvre. Necesitarás por lo menos 5 días para conocer su lado más famoso, aunque nunca está de más dejarse llevar un rato sin rumbo y descubrir pedazos no tan conocidos de la ciudad.

Para una primera visita, no dejes de ver la Torre Eiffel y sus impresionantes vistas desde el último piso, recréate en el museo más famoso del mundo, el Louvre, que ya por fuera es una obra de arte en sí, y empápate del ambiente bohemio de Montmartre sin dejar de visitar la Basílica del Sacre Coeur, siempre tan blanca y pura, vigilando París desde lo alto de la colina.

 

Viajefilos: Un paseo por París

(Gracias Jose, viajefilos.com)

Montmarte at Night. Picture taken by @kevinbessat #france #paris #montmartre #frankrike #night

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París, la ciudad eterna, y desde luego inabarcable en un solo viaje. Varias son las veces que hemos tenido la suerte de disfrutar de la ciudad de la luz y lejos de recomendar de nuevo los más que archiconocidos e imprescindibles atractivos de la ciudad, la propuesta de viajefilos os quiere llevar a un par de lugares interesantes. Primero, y para comer, después del tradicional paseo matinal por el Barrio de los Pintores, al restaurante Les Deux Moulins, que sirvió de escenario para dar vida a la bella camarera Amélie. El cuidado ambiente que se respira te transportará hasta alguna de las escenas de la película, lo que unido a la buena carta es el perfecto reclamo para un merecido descanso a la hora de comer. Y, tras seguir camino hacia el sempiterno Sena y cruzar a la orilla opuesta, llegar al atardecer al Boulevard St Germain, donde es tiempo de aprovechar la happy hour para un elaborado cocktail en alguna de sus muchas terrazas. El animado cruce de Mazarin con Dauphine ofrece varios locales en los que dar por terminada la tarde parisina. Sin duda, un par de buenos sitios donde detenerse y dar descanso al esforzado turista en una enorme ciudad, como decíamos, difícil de abarcar…

 

Lineas viajeras: Cómo comer como un francés

(Gracias Diana, lineasviajeras.com)

¿Te has puesto a pensar en cuántos parisinos comen macarons y baguettes a diario? ¡Muy pocos! Sin embargo, los turistas que visitan la capital francesa caen en estos estereotipos y se pierden la oportunidad de comer como los verdaderos locales.

Un buen experimento es comprar en los pequeños supermercados, aquellas tiendas de barrio en donde los vecinos adquieren sus alimentos diarios. Allí puedes encontrar paté, vino, quesos y ratatouille a muy buenos precios. Conocerás las verdaderas tendencias gastronómicas de la ciudad y ahorrarás bastantes euros.

También puedes ir a cualquier plaza y luego perderte por sus calles aledañas, caminando sin rumbo fijo, hasta toparte con alguna tienda de quesos atendida por su propietario. En estas fromageries o crémeries encuentras una exquisita variedad de este producto, puedes probar pequeños bocados de todos y dejarte asesorar antes de hacer tu compra. ¡Una oportunidad única!

Si eres un amante del dulce, no puedes dejar de visitar la denominada “mejor heladería del mundo”: Berthillon. En este establecimiento mundialmente famoso, parisinos y turistas hacen fila para comer las exquisitas preparaciones a base de helado que, aunque quizás son un poco costosas, vale la pena degustar. ¡Incluso en invierno, el helado se vende como pan caliente!

 

Ameseros viajeros: Los jardines de Luxemburgo

(Gracias Judith, ameserosviajeros.com)

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«El palacio que se encuentra en los jardines (actualmente sede del Senado) se construyó entre 1615 y 1617 cuando María de Médicis, cansada de la vida en el Louvre, ordenó la construcción de un palacio a la italiana. Con el tiempo se adquirieron los terrenos colindantes para ampliar los jardines, que alcanzaron su máxima dimensión en 1792. La verdad es que este lugar me impresionó muchísimo para bien. Como no tenía ninguna idea preconcebida no imaginaba que fuera tan bonito, y estaba lleno de gente paseando por allí a pesar de ser pleno diciembre.

Tras media hora paseando por los jardines, volvimos al Barrio Latino para comer. Habíamos elegido L’Auberge du Moulin (Rue de la Huchette, 22), un restaurante de cocina tradicional francesa. Ofrecía diversos menús a distintos precios y nos decantamos por el que más nos llamó la atención: paté de campagne y moules marinières de entrante y roti de porc sauce moutarde de plato principal. ¡Todo estaba riquísimo!»

 

En el mundo perdido: El Panteón

(Gracias Jorge, enelmundoperdido.com)

Uno de los edificios más llamativos y bonitos del centro de París es sin duda el Panteón. Con unas proporciones excepcionales (110 metros de largo y 83 de alto) el edificio estaba pensado inicialmente para ser una iglesia en honor a Santa Genoveva, patrona de la ciudad pero finalmente, tras una votación , la Asamblea Nacional Francesa decidió que el edificio acogería los cuerpos de los más ilustres hombres de la historia de Francia. Así  por ejemplo, es posible ver en su interior los féretros de los pensadores, escritores y filósofos Voltaire o Rousseau, o del escritor Alejandro Dumas, autor de la novela “Los tres mosqueteros”.

Otra de las curiosidades del Panteón es que en su interior se encuentra instalado el famoso péndulo de Foucault, utilizado para demostrar el movimiento de rotación de la Tierra.

Desde 1920, el Panteón de París está clasificado como monumento histórico, y por cierto, los menores de 25 años tienen la entrada gratuita.