Jordi García, de No Solo Travel Chronicles está realizando la vuelta al mundo en moto, una empresa con la que lleva más de un año y va a durar unos cuantos más. En esta entrevista nos cuenta como empezó todo, después de su desengaño con el Periodismo, que está suponiendo esta experiencia para él y otras muchas anécdotas.

¿Dónde te encuentras ahora mismo?

Estoy en Turquía, hacia el sur. En un pueblo pequeñito a unos 30 kilómetros de Antalya. Trabajo en el restaurante de un campo de escaladores.

Actualmente estás dando la vuelta al mundo en moto y haciendo vídeos de lo que te va pasando. ¿De dónde surgió la idea de No Solo Travel Chronicles?

Porque empecé a estudiar periodismo y me di cuenta de que cuando acabara habrían pasado ya cuatro años, o sea que yo tendría unos cuantos más, demasiado tiempo. Yo lo que quería era vivir de otra manera y hacer periodismo de otra manera, más alternativo. El periodismo actual es muy superficial ya que no tocan los temas con profundidad, y cuando estás en otro sitio, las cosas son totalmente diferentes a lo que ves por la tele o lees en la prensa. Si estás tú allí lo vives todo en primera persona y lo conoces mejor.

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¿Y cómo empezaste a prepararlo?

Fue un poco sobre la marcha. Primero estaba en Barcelona, como ya he dicho, estudiando Periodismo y me daba cuenta de que no era lo que yo me esperaba, no había ese romanticismo en el que que yo creía y quise hacer un periodismo diferente. Aunque en realidad todo empezó cuando yo estaba en Etiopía, y mi tía, que es la directora del sector de investigación del Botánico de Barcelona, me pidió que le buscara unas plantas. Me mandó las fotos y las coordenadas y conseguí encontrarlas. Así que esa fue mi idea, conseguir cosas que interesen a la gente pero que no puedan ir al lugar donde se encuentran.

«Lo que me enseñaban en la carrera no tenía nada que ver con la idea romántica que tenía yo del Periodismo«

Y no me decidí a ponerlo en práctica hasta que empecé con el Periodismo. Ahí me di cuenta que lo que me enseñaban en la carrera no tenía nada que ver con la idea que yo tenía, mucho más romántica. Yo no quería estar sentado en una oficina, copiando teletipos de agencia para luego hacer un artículo, si yo no he vivido o experimentado esa sensación en ese lugar concreto. Así empezó a surgir este proyecto, con la ayuda de mi compañero de piso de entonces Pablo, un brasileño, que me ayudó a poner en orden todas mis ideas y poco a poco fue saliendo la página web y el proyecto en sí.

¿Estás siguiendo tu ruta inicial?

El plan está así así, porque los planes nunca salen como uno quiere. Van cambiando y evolucionando contigo, a partir de las experiencias que vives o sensaciones que tienes. No es lo mismo que lo que planeé al principio. Y también el concepto del proyecto ha cambiado, ya que no está en funcionamiento aún mi idea inicial. Así que de momento voy haciendo vídeos y escribiendo sobre aquello que me apetece.

¿Cuál era entonces tu idea inicial?

Cuando la gente estuviera interesada en cualquier cosa me pudieran pedir a través de mi página web lo que quisieran saber sobre otros países y culturas y yo les haría un vídeo-reportaje multimedia personalizado, más cercano y profundo. Yo no estoy en los sitios dos semanas, sino que me quedo un tiempo, como unos dos meses, así que también es más familiar. Aunque esto aún no lo he difundido porque no he tenido mucho tiempo ya que durante el viaje he tenido que ir trabajando para poder vivir. Aunque he ido haciendo cosas pequeñas.

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Además de los vídeos sobre tu viaje, tienes otros vídeos más curiosos de la sección llamada “La Lámpara”. ¿Como funciona?

Este proyecto nació en Berlín y lo he ido intentando hacer por los sitios por los que voy. En Turquía aún no lo he podido hacer porque me he estado centrando más en los pequeños reportajes en los que enseño como es la vida aquí, así que lo he dejado un poco de lado.

Mi idea era que la gente pudiera salir a la calle y se encontrara con una mesa, cuatro sillas y una lámpara. La lámpara es más que nada el concepto de estar allí y poder contar o hacer cualquier cosa sin filtros, ser tú mismo, interactuar con la gente en espacios públicos y ver que pasa. La verdad es que está saliendo bastante bien, la gente interactua, se sienta, cuentan lo que les interesa o bien juegan a juegos. A veces les propongo yo un tema.

¿Dónde has visto una reacción más positiva de la gente?

En todos los países ha salido bastante bien, cada sitio es diferente con su cultura y sus ideas. Cada episodio es siempre totalmente diferente de los otros, incluso cuando repito de ciudad, como en Berlín.

Volviendo a tu viaje, ¿cómo está siendo para ti la experiencia?

Mentalmente es un poco cansado. Lo haces todo solo, la gente te ayuda muchísimo pero al final el proyecto lo acabas tú solo. Ahora mismo está en sus inicios aún, me falta mucho camino hasta poder llegar a vivir de ello algún día. Estoy aprendiendo mucho, a grabar los planos, las secuencias, como editar los vídeos o como añadir la música. La parte psicológica es también muy importante, para mí la más importante de todas. Hay días en los que estás cansadísimo, pero de alguna manera tienes que mantener una rutina fija para poder trabajar en tu proyecto, a parte de trabajar en otras cosas, como es mi caso. Tienes que buscar tiempo para ti y ser constante. No siempre estoy en el mejor humor porque estoy cansado o agobiado, y a veces al contrario estoy muy contento y no me apetece trabajar, me apetece más salir al aire libre.

También pienso y dudo mucho sobre hasta donde puedo llegar, hasta donde no, si lo estoy haciendo bien o no, por qué hago esto o por qué lo dejo de hacer. Hasta que hago un vídeo, recibo el feedback de la gente y veo que lo que hago les interesa. Aunque aún me falta un poco de difusión, por eso voy a volver ahora a Berlín, para trabajar durante el verano y así dedicar el invierno a trabajar en mi proyecto.

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A lo largo de tu vida, ¿en cuántos países has vivido?

En los últimos 13 años he estado en Italia, Irlanda, Escocia, Australia, India, Alemania, por África, Turquía, volví a Barcelona durante dos años, el período más largo que he vivido allí desde que empecé a viajar, Alemania, y ahora desde hace un año viajando con la moto por Europa. La he tenido que llevar a Grecia porque se me acabó el visado en Turquía, donde llevo ya siete meses. Cuando vuelva de Berlín, la recogeré para seguir con mi viaje por el mundo.

¿Qué es lo que te ha llevado a tener una vida más o menos nómada?

A lo mejor la curiosidad. O esa sensación de llegar cada vez a un sitio nuevo, y verlo todo con otros ojos, como un niño pequeño y exprimirlo todo al máximo. Y es una manera de romper con la rutina totalmente. Al conocer otras culturas y tener el contacto con la gente, aprendes mucho, muchísimo sobre ti mismo y sobre como actuar con los demás.

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¿Qué es lo que más echas de menos de tu casa

De casa no es que eche de menos mucho. Después de viajar tanto tiempo es como si no tuviera casa. Aunque a momentos sí que reflexiono sobre la familia, los amigos, el amor, y todas las cosas que he vivido y entonces sí, tengo nostalgia. Pensar todo lo que ha pasado por mi vida, y pensar en si he sido un buen hijo, nieto o persona, si he sido un buen amigo, si no los he dejado de lado, etc.

De todos los países que has visitado, ¿cuál te ha dejado más huella?

El que más me ha cambiado de todos ha sido la India, donde estuve durante 6 meses. Cuando volví a Barcelona, después de estar primero 6 meses viajando por Asia y luego 6 meses viviendo en la India, me di cuenta de que había cambiado muchísimo. Tenía unos 23 o 24 años, y tenía una mejor noción de la vida, era mucho más paciente y entendía mucho mejor las cosas. Lo que más me impactó de este país fue la pobreza que había, de la gente muriendo en las aceras de Calcuta. Y a medida que iban pasando los días me di cuenta de eso, que la vida es para todo el mundo igual de importante, pero nosotros hemos tenido la suerte de nacer donde hemos nacido.

«Viajar es como una droga, no puedes parar de moverte»

¿Cuál fue el primer sitio en el que viviste fuera de Barcelona

Fue en Italia, en Génova. Tenía 19 años y cumplí allí los 20. Me fui porque tenía ganas de salir de la Península, de ver mundo, pero estaba muy verde aún y a los dos meses me volví a Barcelona. Estuve todo el verano trabajando, y al año siguiente me fui a vivir a Irlanda un año y desde entonces no he parado. Es como una droga, no puedes parar de moverte.

Aunque lo cierto es que ahora, empiezo a estar un poco cansado de todo este movimiento, de volver a empezar de cero cada vez que voy a un país nuevo. Empezar de la nada una vida nuevo. Y cuando te vas lo dejas todo para volver a empezar, y eso al final afecta en el aspecto psicológico. Hace más de un año, eso fue lo que me sucedió en Berlín. He estado viviendo ahí durante un año y medio y dejarlo me costó muchísimo. Ahora vuelvo y tengo muchas ganas de ver a mis amigos, la ciudad, etc. Ya no estoy en la edad de los 20, si no en la de los 30, y no sé si es por eso que ya empieza a llamarme la idea de quedarme en un sitio con la familia, aunque no sé si podría.

Dices que se te ha pasado por la cabeza establecerte en algún sitio. ¿Cuál sería el país o ciudad elegida?

Esto no te lo sabría decir, la verdad (ríe). Yo creo que al final no es el país donde estás si no tu pareja. Si conociera a una chica me daría igual cuál fuera el país o la situación mientras estuviera ella. Yo diría que mi casa es ella y que podría vivir en cualquier sitio si estuviera enamorado.

Irene Hernandez

Soy madrileña y actualmente estoy viviendo en Berlín. No podría imaginarme la vida sin viajar y siempre que puedo me escapo a cualquier parte para seguir descubriendo mundo.