Despertar

Bienvenido a The Window Seat, la nueva revista de Omio. En nuestro primer número, titulado “Despertar”, encontrarás artículos prácticos e inspiradores para volver a disfrutar de viajar.

Colonia es la capital de la región alemana de Renania, una mezcla de tradición y modernidad.

Colonia: guía de la ciudad

Explora esta ciudad alemana conocida por su ambiente amistoso

Se ha dicho que el gusto por la vida está en el ADN de un colonés. Uno no puede dejar de dejarse llevar por esta alegría de vivir cuando visita la capital de la región de Renania.

Colonia es una de las ciudades alemanas más auténticas: ha logrado mantener su sentimiento histórico mientras abraza la modernidad. Gran parte de la ciudad fue reconstruida después de la Segunda Guerra Mundial, pero aún se pueden encontrar focos de maravilla gótica en medio del brutalismo de la posguerra.

Fundada hace casi 2.000 años por los romanos, Colonia siempre ha tenido un ambiente de ciudad pequeña, aunque actualmente tiene poco más de un millón de habitantes. A diferencia de otras partes de Alemania, donde la discreción es la regla, Colonia se caracteriza por tener un ambiente más relajado. Los habitantes son amables y abiertos, además de hospitalarios, ya que se aseguran de que te sientas bienvenido. Los residentes siguen una lista de reglas de vida, llamada Kölsche Grundgesetz, que define su actitud de laissez faire. Combinando esto con la inclinación a los festejos y al canto, tienes a los coloneses calados. Ya sea por el alcohol o por un sentido de la diversión arraigado que los pone de buen humor, Colonia es una ciudad alegre que atrae a visitantes que regresan año tras año.

Puedes pasear por las calles llenas de cúpulas góticas. Los edificios brutalistas de la posguerra también son un espectáculo digno de contemplar. Relájate junto al Rin en verano y disfruta de una cerveza Kölsch, la clásica de la ciudad. No te sorprendas si un grupo de vecinos amigables quiere que los acompañes en su recorrido por los bares y clubes nocturnos de Colonia, es algo habitual que forma parte de su idiosincrasia.

Dónde comer

Como la mayoría de las ciudades alemanas, Colonia hace su cocina nativa bastante bien y tiene sus propios platos emblemáticos. A los alemanes les encanta el schwein (cerdo) y Colonia tiene una variedad de platos como el codillo. El schweinshaxe, típico de Baviera y que se reinterpreta en Colonia se sirve en una densa salsa con bolas de patata. Está en prácticamente todos los menús tradicionales de la ciudad. Pruébalo en Haxenhaus, una taberna con 30 años de antigüedad cerca del Rhin que se enorgullece de su ambiente auténtico.

Aunque tradicionalmente es un bocadillo, el mettbrötchen, una mezcla de cerdo tártaro y bruschetta, se puede saborear en el desayuno, el almuerzo y la cena. El cerdo crudo picado ligeramente salado, se coloca sobre un pan de centeno con mantequilla. La leberwurst es un alimento básico de la región y verás a muchos lugareños degustándola en un bollo con cebollas rojas.

El plato más emblemático de Colonia es el halver hahn: pan de centeno untado con mantequilla, cebollas crudas y queso gouda. Se puede tomar como tentempié o como aperitivo antes de la cena. La mayoría de los restaurantes y cervecerías de la ciudad tienen alguna versión en su menú.
Pero Colonia no es sólo una ciudad de cocina alemana. Una gran variedad de chefs están creando platos que entusiasman tanto a los locales como a los turistas. Nos gusta especialmente Le Moissonnier, un restaurante con estrella Michelín en el barrio de Neustadt Nord. El chef francés Eric Menchon se estableció como la promesa a seguir en Colonia hace más de 30 años. Su clásico restaurante ofrece cocina francesa con un toque internacional. Puedes probar el atún a la parrilla con pasta de miso o el conejo estofado con kimchi.

¿Has comido hasta hartarte? Entonces es el momento de unas cervezas frías. Colonia es una ciudad dedicada a la cerveza. Brauhaus FRÜH am Dom es el lugar donde deberías ir si quieres aprender sobre los orígenes de la cerveza en la ciudad y probar una o dos birras de variedad local. La cervecería, que tiene 100 años de antigüedad, cuenta con una zona de jardines y otros lugares para disfrutar de una Kölsch bien fría mientras disfrutas de las vistas de la catedral de la ciudad al anochecer.

Qué hacer

Junto a las maravillas góticas, Colonia también destaca por su arquitectura brutalista. Foto: Shutterstock

Hay tantas cosas que hacer en Colonia, que es difícil decidir un lugar por donde empezar. Una visita a Colonia estaría incompleta sin un recorrido por su emblemática catedral. Se necesitaron más de 500 años para completar la obra maestra del gótico, que, como la de Notre Dame de París, es el símbolo religioso de la ciudad. A lo largo de los años de su construcción, los arquitectos se han mantenido fieles a los diseños originales, añadiendo transectos, pilares, agujas y similares para afianzar su condición de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. No se puede evitar admirarla al llegar a la ciudad en tren.

Los amantes de los museos se deleitarán con la variedad que ofrece Colonia. Empieza tu visita en el Museo Ludwig. Conocido por su arte moderno, el Ludwig es uno de los principales museos europeos de arte contemporáneo. ¿Te gusta el pop art? Echa un vistazo a la obra de Roy Lichtenstein “M-Maybe” (1965). ¿Eres más del estilo de Picasso? El Ludwig alberga algunas de sus obras más famosas, como el “Arlequín con las manos dobladas” (1923) y “La mujer con la alcachofa” (1941). Desde el modernismo al expresionismo, pasando por otras corrientes artísticas, el Ludwig cuenta con una colección permanente que seguro que deslumbrará incluso al crítico de arte más cínico.

Los museos de arte no son los únicos destacados de la ciudad. Una de las mayores atracciones turísticas de Colonia es el Museo de la Mostaza. Con más de 200 años de antigüedad, el Museo de la Mostaza es el lugar ideal si tienes curiosidad por los orígenes del condimento y la participación de Colonia en su creación. Los guías enseñan a los visitantes los detalles de las variedades de ajo y curry indio e incluso, se puede probar todo lo que quieras.

Acaba tu jornada en el Museo del Chocolate. Situado en el puerto, el museo lleva a los visitantes a través de un recorrido por los orígenes del cacao, así como por el proceso de elaboración del dulce favorito de todos. Explora la historia del chocolate y termina tu visita con un delicioso chocolate caliente con chile y un toque de ron en su Grand Café.

Dónde alojarse

25 Hotels the Circle

El arte y la arquitectura convergen en el Hotel 25Hours The Circle. El renombrado diseñador de interiores de Berlín, Werner Aisslinger, fue el encargado de crear este espacio, que es a la vez funky y funcional. Su diseño se basa en el retrofuturismo, por lo que encontrarás toques espaciales en las 207 habitaciones del hotel. Prueba algo diferente en el Restaurante NENI y el Monkey Bar del octavo piso, ambos con una vista impresionante de la catedral.

Las habitaciones son espaciosas y cuidadosamente decoradas con techos de hormigón, espejos ovalados y paredes tapizadas, juegos de colores, duchas de estilo selvático y bolsas Freitag gratuitas para usar durante tu estancia. La habitación más grande, llamada habitación «Gigante», ofrece a los huéspedes smart TV, bañera independiente, tetera samovar y sillas ovaladas que te harán sentir como si estuvieras dentro de un simulador de Star Trek.

CityClass Hotel Residence am Dom

Una cadena muy conocida y de precios económicos en Alemania occidental, el CityClass Hotel Residence am Dom, es un hotel muy popular por su estética moderna y su proximidad a la catedral. El hotel boutique (con sólo 63 habitaciones) presume de color y lujo a una pequeña parte del precio de las opciones de clase alta. Puedes disfrutar de sofás de terciopelo y un elegante pero minimalista bar en el vestíbulo (donde podrás probar sus cócteles en la terraza en verano). Las habitaciones enmoquetadas, individuales y dobles, están equipadas con Wi-Fi, televisores de pantalla plana, aire acondicionado y adornos de terciopelo.