Hogar

Bienvenido al cuarto número de The Window Seat. Terminamos el año en el “Hogar”, ya que no es solo un lugar, sino un sentimiento.

El skyline de Düsseldorf tiene como protagonista a su icónica Rheinturm.

Düsseldorf: guía de la ciudad

Descubre todos los atractivos que ofrece la ciudad de Düsseldorf, desde sus cervezas hasta su sorprendente gastronomía asiática

Düsseldorf se ha ganado a pulso su fama festiva. La urbe acoge “el bar más grande del mundo”, aunque en realidad se trata de una zona en el Altstadt (casco antiguo) donde se concentran alrededor de 300 bares, pubs y restaurantes de moda. En cualquier caso, ¿qué importancia tiene cuando el ocio nocturno está asegurado?

Dejando a un lado la cultura de bares, las sinuosas calles empedradas de la Ciudad Antigua encierran siete siglos de historia germánica, ofreciendo un encantador escenario medieval. La orilla del Rin está a pocos pasos, enmarcada por un paseo dónde nunca se pierde de vista el Rheinturm, una antigua torre de televisión convertida hoy en icono. A esta mezcla se suma una oferta culinaria algo peculiar, protagonizada por recetas de sushi y ramen, ya que en Düsseldorf vive una de las comunidades japonesas más numerosas de Europa.

Dónde comer

El lugar ideal para una cerveza fría es Zum Uerige, una cervecería artesana tradicional.
Foto: Zum Uerige

Estamos en Alemania, por lo que abundan los lugares donde se sirven platos tradicionales de salchichas y patatas. Sin embargo, Düsseldorf cuenta con una importante representación de la gastronomía nipona, asentada gracias a su población japonesa. Es por ello que la ciudad recibe el nombre de “El pequeño Tokio en el Rin”. A pocos pasos hacia el oeste de la avenida comercial principal se sitúa el Barrio Japonés, repleto de restaurantes de sushi, sitios de ramen, supermercados asiáticos, tiendas de té y hasta panaderías japonesas.

El ramen es la razón de que siempre haya cola en uno de los locales favoritos, Naniwa Noodles & Soups. Su menú incluye 20 variedades diferentes de este plato de fideos tan reconfortante. Elige entre las características sopas de shōyu, shio, miso o condimenta tu caldo con un toque de curry. La mayoría de recetas vienen acompañadas de pollo, cerdo o ternera, aunque también hay opciones vegetarianas. Ofrecen un almuerzo especial por 12,50 € que incluye el ramen que prefieras y
un acompañamiento.

Muy cerca se encuentra otro famoso restaurante de ramen, Takumi. Sus fideos están importados directamente de la región japonesa de Hokkaido, considerada uno de los epicentros de este plato, y su sabrosa sopa es la responsable de que la gente se agolpe en la puerta. Al igual que Naniwa, Takumi cuenta con diferentes menús para comer durante la semana.

A la hora de la cena, el Barrio Japonés está repleto de excelentes restaurantes de sushi. Hay alternativas algo más caras, como los restaurantes galardonados con estrella Michelin Nagaya y Yoshi de Nagaya, pero también existen opciones más asequibles como Kikaku. Este local abrió en 1977 y en su comedor parece haberse detenido el tiempo, aunque su sushi y su sashimi son los más frescos. Puedes pedir a la carta o probar alguna de sus estupendas combinaciones, con precios a partir de 20 €.

Tanto de día como de noche, “el gran bar” que supone la zona de Altstadt es el mejor espacio para salir de fiesta. La diversión se concentra en varias calles peatonales, con cientos de establecimientos y mucha gente celebrando con una Altbier en la mano, la reconocida cerveza local. Si hace buen tiempo aprovecha las terrazas, donde los Köbes (camareros) llevan las bandejas llenas de cerveza color ámbar entre la clientela. (Un consejo: asegúrate de colocar un posavasos encima de tu jarra cuando termines tu bebida o el Köbe te traerá otra de inmediato).

Aunque puedes tomarte una cerveza “Alt” en cualquier bar de Düsseldorf, solo hay unos pocos en el casco antiguo que siguen elaborando la suya propia. En Zum Schiffchen, por ejemplo, la hacen desde 1628, y se cuenta que Napoleón se tomó una cerveza bien fría aquí en 1811. Se trata de una cervecería de la vieja escuela, decorada con una temática náutica, lugar de encuentro famoso por sus largas mesas de madera, que se llenan los fines de semana. Además de fabricar su propia cerveza, Zum Schiffchen también hace aguardiente; aprovecha para probar un trago de especialidades regionales como el Krumme (un aguardiente de cereza amarga y vodka) o el Killepitsch (un licor de hierbas picante y dulce).

Zum Uerige es otra de las cervecerías artesanas más tradicionales, que cuenta con un enorme espacio distribuido en seis salas diferentes, entre dos plantas, ornamentadas con paneles de madera, candelabros, vidrieras, chimeneas encendidas y estanterías de antiguas jarras de cerveza. El Brauhof, el patio del local, posee un techo de cristal y unos murales que datan de 1959.

Si buscas una experiencia más contemporánea en lo que a cerveza se refiere, Brauerei Kürzer mantiene un ambiente simple: paredes blancas, mesas de madera de estilo escandinavo, una escueta carta de comida y una soberbia Altbier. Esta cervecería, que abrió sus puertas en 2010, se ha convertido en una de las favoritas del público joven, un sitio de moda concurrido, liberado de esa temática kitsch y abierto hasta altas horas de la noche.

Qué hacer

Una de las zonas más emblemáticas de Düsseldorf y un espacio precioso para pasear es la orilla del río Rin, sobretodo si el tiempo acompaña. El camino que lo recorre, aproximadamente de un kilómetro y medio de longitud, comienza en Burgplatz, una histórica plaza del Altstadt que alberga la célebre Radschlägerbrunnen (fuente de las ruedas de carreta), y llega hasta el MedienHafen, un centro con una llamativa arquitectura vanguardista.

El sendero pavimentado del nivel superior ofrece unas vistas al Rin realmente extraordinarias y es perfecto para los ciclistas, mientras que el sendero del nivel inferior es de grava y está protegido del sol por los árboles. Aprovecha durante tu paseo, bajando al muelle de Burgplatz para tomar un café en alguna de sus numerosas terrazas y viendo los barcos navegar. Desde aquí puedes hacer un crucero por el río, muchos incluyen bebidas gratis ilimitadas. En el extremo sur de este paseo, podrás contemplar a la gente haciendo picnics o tomando el sol en la orilla; este es uno de los lugares más apreciados de Düsseldorf para disfrutar la puesta de sol.

Pasarás por debajo del Rheinknie Bridge y a continuación te toparás con la torre Rheinturm, con su singular forma de aguja y sus 240 metros de altura. Si te apetece ver el atardecer con otra perspectiva, hazlo en uno de los dos bares de la torre, el M 168 o el elegante QOMO Bar.

Continúa por el camino para comprobar la arquitectura sorprendente de MedienHafen, un antiguo puerto que se ha rehabilitado con una llamativa construcción de acero inoxidable y cristal. Para completar este espacio, no te pierdas el trío de edificios inclinados firmados por el arquitecto Frank Gehry, ni tampoco las ventanas de colores del rascacielos Colorium.

Dónde dormir

Max Brown Hotel Midtown

Situado en el excitante Barrio Japonés, el Max Brown Hotel Midtown queda a solo cinco minutos caminando de la avenida comercial principal, Königsallee, y a tan solo 15 minutos a pie del Altstadt. Este hotel boutique moderno cuenta con un mobiliario estilo vintage y una decoración de lo más original en sus 65 habitaciones, que incluyen tocadiscos Crosley y obras de arte para hacerlas
más acogedoras.

Hotel The Fritz

Una opción económica es el Hotel The Fritz, un establecimiento actual localizado en el extremo sur de Königsallee, muy próximo al museo de arte contemporáneo K21. Decorado con un toque minimalista, este alojamiento de tres estrellas puede no ser demasiado lujoso a simple vista, pero alberga el excelente restaurante Fritz’s Frau Franzi en la planta baja, galardonado con una
estrella Michelin.