Amistad

Ya está aquí el último número de The Window Seat. Este mes nos centramos en la amistad y en cómo viajar puede mejorar y fortalecer algunas de nuestras relaciones más cercanas.

Ciudades pequeñas y pintorescas como Núremberg suelen ser una buena alternativa a las grandes ciudades para una escapada. Foto: EyeEm

A medio camino

No hace falta irse al quinto pino para ver a los tuyos, podéis quedar en uno de estos destinos

Hoy en día, cada vez hay más europeos que viven fuera de su país. El éxito del programa Erasmus, la globalización del mercado laboral y acontecimientos políticos como el Brexit han fomentado este movimiento transfronterizo de los jóvenes. Así, es muy normal tener amigos que vivan lejos. 

Después de casi año y medio de estar en casa es natural que lo primero que queramos hacer una vez que nos vacunemos o se levanten las restricciones sea abrazar a los nuestros. Pero si tu mejor amigo vive en el extranjero, esto ya era difícil antes de la pandemia. Así que, ¿por qué no planear una escapada de fin de semana en algún lugar a medio camino para los dos?  Aquí tienes nuestra selección de ciudades en las que hacer un reencuentro.

Si vives en el norte de Europa—Tallin, Estonia

Esta joya medieval de la costa báltica reúne todos los elementos para una escapada perfecta: es de fácil acceso, barata (sobre todo si se visita desde un país escandinavo) y tiene excelentes opciones de comida y actividades culturales. 

El casco antiguo es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, con calles empedradas como Katarïna Käik, donde encontrarás talleres artesanales en salas que datan del siglo XV. El impresionante Castillo de Toompea ha sido sede del gobierno desde el siglo XIII y actualmente alberga el parlamento estonio. En cuanto a las opciones gastronómicas, tenéis mucho donde elegir: desde carne de jabalí, alce, arenques y espadín hasta cocina rusa, ucraniana y centro asiática.

Si vives en Europa Central—Núremberg, Alemania

Alemania cuenta con una de las mejores redes ferroviarias de Europa, que conecta sus principales ciudades con países vecinos como Austria, Polonia, Países Bajos y Bélgica. Si vives en alguno de estos países, seguro que te queda a mano. 

La pintoresca ciudad de Núremberg fue en su día la sede del Sacro Imperio Romano Germánico, y todos los emperadores vivieron en su Castillo Imperial hasta el siglo XVI. Se puede visitar el castillo e incluso alojarse en él, ya que sus antiguos establos se han transformado en un albergue juvenil. 

En Núremberg se encuentra también el mayor museo de la cultura germánica, el Germanisches Nationalmuseum, inaugurado en 1852 y que tiene obras de Durero y Rembrandt. No te vayas sin probar las famosas salchichas de Núremberg y las Lebkuchen (galletas de jengibre). 

Si vives en Europa del Este—Belgrado, Serbia

La «ciudad blanca» es bastante céntrica, y es fácil llegar a ella desde sus países vecinos. No esperes una ciudad impoluta con una arquitectura clásica impecable: al igual que en Berlín u Oporto, el encanto de Belgrado reside en su decadencia. Su tumultuoso pasado se refleja en todas partes, en la mezcla de bloques socialistas con edificios art nouveau.

Encontrarás muchas cosas que hacer dentro de su antigua ciudadela, que contiene un parque, un museo militar, una torre, un pozo romano y un antiguo baño turco. La fortaleza ha sido destruida más de 40 veces a lo largo de los siglos, y lo que se puede ver hoy es el resultado de las renovaciones austrohúngaras y turcas del siglo XVIII. 

Belgrado es conocida por sus hospitalarios y amables habitantes, su vida nocturna y su gastronomía. Después de un día de turismo, cena en uno de los restaurantes flotantes en el Danubio. La comida serbia incluye mucha carne picada (a la parrilla o en rollos), judías y salchichas y pasteles de queso.

Si vives en Europa del sur—Marsella, Francia

Esta ciudad cosmopolita, mezcla de influencias francesas y norteafricanas, está definida por una de las bahías más deslumbrantes del mundo y cuenta con 35 kilómetros de costa. Además de los principales puntos de interés, como la catedral de Notre-Dame de la Garde y el Vieux Port (el antiguo puerto), Marsella cuenta con el primer museo que rinde homenaje a las civilizaciones europeas y mediterráneas, el MUCEM. 

La ciudad francesa es también un santuario para los skaters, ya que cuenta con uno de los mejores parques de skate de Europa. En cuanto a su gastronomía, allí encontrarás pescados frescos y alimentos básicos franceses como el ratatouille, la bullabesa o las magdalenas. Puedes llegar a Marsella en tren desde Madrid, Barcelona y casi cualquier ciudad de Francia y Suiza, y en autobús desde el norte de Italia. 

Si vives en el Reino Unido o Irlanda—Liverpool, Inglaterra

Si vives en Irlanda, lo más probable es que tengas varios amigos viviendo en Londres, y es más fácil quedar con ellos en una ciudad británica más pequeña con conexiones de autobús, tren y ferry que dirigirse a la bulliciosa capital. Liverpool es una potencia mercantil marítima y el hogar de la banda de rock más emblemática de la historia. ¡No tenemos ni que decir de quién estamos hablando! 

Aparte de su escena musical y cinematográfica, encontrarás un montón de espacios verdes, como el Parque Sefton, que tiene un invernadero victoriano. Pasea por el muelle para admirar las «Tres Gracias»: el Royal Liver Building, el Cunard Building y el Port of Liverpool Building. Visita uno de los pubs tradicionales para degustar un desayuno inglés completo (el de Liverpool ha sido votado como el mejor del país en dos ocasiones); o cambia de aires en locales sud asiáticos, mexicanos, griegos, de Oriente Medio o americanos. 

¿Quieres saber más? Consulta nuestra guía de Liverpool.