Amistad

Ya está aquí el último número de The Window Seat. Este mes nos centramos en la amistad y en cómo viajar puede mejorar y fortalecer algunas de nuestras relaciones más cercanas.

A Naren Shaam siempre le ha encantado viajar. Marruecos, Portugal y Suiza son solo algunos de los destinos que ha explorado. Foto: Naren Shaam

El futuro de los viajes: entrevista con Naren Shaam

Nuestro CEO nos cuenta cómo ve la industria de los viajes post-COVID

La pandemia ha hecho estragos en el sector de los viajes. Los aviones dejaron de despegar, las bocinas de los ferrys pararon y los trenes y autobuses no volvieron a salir. El recuerdo de nuestras últimas vacaciones parece un sueño. Sin embargo, gracias a las campañas de vacunación en países de todo el mundo, pronto llegará el momento de zarpar de nuevo.

Viajamos desde tiempos remotos y la pasión por explorar nuevos lugares y culturas está profundamente arraigada a la condición humana. Pero, ¿qué pasa ahora? Hemos hablado con Naren Shaam, nuestro director general y fundador. Descubre cómo un viaje de mochilero despertó su deseo de crear una empresa de viajes que ayude a las personas a conectarse a través de los destinos, por qué el viajar siempre ha sido una parte importante de su vida y qué tendencias de viaje nos esperan en los próximos años.

Lisa Huebener: Empecemos por el principio. ¿Qué despertó tu pasión por los viajes?

Naren Shaam: Es muy difícil identificar dónde empieza la pasión por los viajes de una persona, porque nunca he conocido a nadie a quien no le flipe viajar. Es una oportunidad para dejarse llevar, explorar nuevos caminos y aprender algo. En mi infancia, mis padres y yo viajamos mucho, sobre todo dentro de la India. Me fui a [Estados Unidos] a estudiar y desde entonces me he movido mucho. No recuerdo una época en la que viajar no fuera una parte importante de mi vida.

L.H.: ¿Cómo te inspiró tu viaje de mochilero por Europa en 2010 para crear una plataforma de viajes?

N.S.: Estuve viajando por Europa y recorrí algo así como 14 países. Era la primera vez que exploraba el continente y fue fantástico. Fui a 10 o 12 ciudades diferentes sólo en Alemania. Viajé más que nada en trenes y autobuses por todo el continente y me alojé en albergues. En total, no me dejé ni 7.000 dólares en todo el viaje en unos tres meses para comida, alojamiento y todo. Fue la revelación de que se puede disfrutar tanto del trayecto como del destino. 

Cada viaje es único y no tiene por qué ser muy complicado. Una empresa (o nosotros, con suerte) puede crear esa diferencia en el viaje. A todo el mundo le gusta viajar, pero la mayoría de la gente odia reservar: encontrar el mejor precio, asegurarse de que no te engañen y de que todas las comodidades están incluidas y [encontrar] buena información sobre retrasos y andenes, etc. Todos esos pequeños momentos se suman a la experiencia completa, que se puede mejorar. Empresas como la nuestra pueden convertir este inventario en una experiencia sencilla. Puedo confiar en Omio para que se ocupe de mí. 

L.H.: Como experto en viajes, ¿cuándo sabes que unas vacaciones van a ser especiales y memorables?

N.S. Cuando era más joven, quería conocer a mucha gente y estar en lugares con ambiente. Ahora, cuando tengo la oportunidad [de irme de vacaciones] busco más la tranquilidad. Lo que hace que sea especial para mí es cuando puedo combinar ese tipo de paz con la experiencia cultural de alojarse con los lugareños, estar en un lugar nada turístico, hablar su idioma y probar la comida
de allí. 

Pero lo que hace que los viajes sean más memorables para la mayoría de la gente está más adentro. Nos conformamos con la norma en nuestros lugares de origen. Todo tiene que estar bien, porque es mundano, es rutinario. Cuando viajas, eres más indulgente [y] te quejas menos. Tus horizontes son completamente diferentes, intentas crear más recuerdos positivos. La gente quiere viajar
[y] explorar más.

L.H.: La pandemia tuvo un impacto drástico en la industria del turismo, pero la gente quiere seguir viajando. ¿Cómo crees que viajaremos en el mundo post-COVID? 

N.S.: Será mucho más emocional. Hay tanta demanda en stand-by que vamos a salir todos como locos cuando se abran las fronteras. Va a ser increíble.

El entorno que nos rodea ha cambiado y los viajes tienen que adaptarse a ello. La gente volverá a viajar, pero será mucho más digital [y] no lo daremos por sentado como antes. 

Otra cosa que cambiará es el consumo de contenidos. Los usuarios se informarán mucho más y querrán asegurarse de que [su destino] es seguro, si hace falta hacer cuarentena al llegar, etc. Pero el hábito de consumir contenido no desaparecerá, sino que cambiará a cosas interesantes que hacer u otras cosas que leer antes de ir y experimentar. 

Sudáfrica, el Jardín Majorelle de Marrakech y la Gran Muralla China ofrecen una escapada de la rutina y unas vistas espectaculares.
Foto: Naren Shaam

L.H.: ¿Qué consejos nos puedes dar para viajar con seguridad? 

N.S.: Creo que nuestro Open Travel Index es un buen punto de partida. Todavía no podemos dar consejos a nivel regional, pero está bien para ir viendo la situación general. Yo recomendaría encarecidamente seguir la normativa gubernamental que toque en la medida de lo posible. El distanciamiento social y el uso de las mascarillas marcan una diferencia significativa en la velocidad de propagación del virus. No digo que no viajes, pero si lo haces, sigue las directrices, por muy molesto que sea llevar la mascarilla en un tren de cuatro horas. Es totalmente necesario por ahora.

L.H.: ¿Cómo ha afectado la pandemia a la elección de destinos? ¿Crees que continuarán las tendencias actuales?

N.S.: El transporte terrestre, sobre todo para las distancias más largas que antes se recorrían en avión, está aquí para quedarse. También creo que las estancias largas serán la norma, especialmente con las nuevas políticas de teletrabajo. Lo que va a evolucionar es que la gente puede trabajar desde cualquier lugar durante un corto periodo de tiempo. Te irías de vacaciones seis semanas y trabajarías desde allí durante un mes [y tendrías] dos semanas de vacaciones después.

Una de las grandes tendencias es no ir a un lugar muy concurrido, sino a ciudades más pequeñas, a lugares alternativos. Al principio, la gente será prudente y evitará las ciudades grandes, lo que les dará la oportunidad de explorar y apreciar lugares más pequeños.

Cuando eres de fuera de Europa, lo primero que quieres hacer es ir a Roma, París o Ámsterdam. La segunda vez no quieres volver a la misma ciudad, sino que vas a ciudades pequeñas como Brujas o Florencia, y la tercera vez quieres explorar ciudades aún menos turísticas como la [costa] de Amalfi o Taormina [en Sicilia]. Eso es algo que se va a acelerar debido a la pandemia.

L.H.: Tienes amigos por todo el mundo, ¿cómo mantienes el contacto con ellos?

N.S.: Las redes sociales ayudan, eso y esforzarse en mantener la comunicación en la medida de lo posible. Hago muchas videollamadas con mis amigos. Intentamos ponernos al día con la mayor frecuencia posible. Todo el mundo está muy ocupado, muchos de ellos también dirigen empresas. Así que nos resulta un poco difícil coordinar los horarios. 

L.H.: ¿Qué lugares de Europa son imprescindibles para ti?

N.S.: Mi número uno es Roma. Llevo yendo al menos una vez al año durante más de una década, excepto el año pasado que no pude por la pandemia. Y aún no lo he visto todo, la cantidad de historia en sus calles es alucinante. La primera vez visitas los [lugares] famosos, como el Panteón, pero la segunda y la tercera vez es cuando empiezas a explorar de verdad. 

Recomendaría también Dubrovnik y Croacia en general. Me encanta el sur de Francia, alrededor de Niza, Marsella y Saint-Tropez. También me gusta Suiza, sobre todo si te gusta la naturaleza. Es un país estupendo para recorrer en tren. También me encanta el norte, como Suecia. Sobre todo en invierno, con la nieve por todas partes. Y luego Taormina, en Sicilia, una de las ciudades más bonitas para pasar unos días.

Rica en historia y cultura, Roma es una ciudad a la que volver varias veces.
Foto: Nicole Reyes/Unsplash