La arquitectura barroca es una constante en la ciudad de Bratislava.

Bratislava: guía de la ciudad

No todo es Praga o Budapest. La capital eslovaca es el tesoro secreto del Danubio.

Se suele decir que el genial músico Johan Strauss compuso el vals El Danubio Azul después de visitar Bratislava. Muy probablemente, los vieneses no estén de acuerdo con esa afirmación (dado que el compositor nació en Austria), pero la realidad es que los bratislavos la siguen a pies juntillas. Sea cierto o no, uno no puede evitar sentirse tan inspirado como Strauss al visitar la capital de Eslovaquia y contemplar la arquitectura barroca situada a las orillas del río más importante de Europa Central.

Ubicada estratégicamente en la frontera con Hungría y Austria, Bratislava es el punto de partida perfecto para explorar las capitales del antiguo Imperio Austrohúngaro. Viena está a apenas 80 km de Bratislava, mientras que Budapest a unos 200 km, por lo que las conexiones son excelentes. La capital eslovaca está impregnada del encanto propio de la Vieja Europa y recuerda a cómo Praga o Budapest eran hace 30 años, es decir, justo antes de que los turistas entraran en masa.

La buena noticia es que, de un tiempo a esta parte, la ciudad ha experimentado un auge en la construcción, gracias a la inversión extranjera y a una economía en desarrollo. Los edificios de corte comunista que se levantaron durante la Guerra Fría se han convertido en modernos bloques de apartamentos.

A diferencia de Praga y Budapest, Bratislava es un destino con idéntico encanto, pero sin multitudes. ¿Quieres saber qué hacer en la flamante capital eslovaca? Sigue leyendo.

Bratislava
Bratislava es un campamento base perfecto para escapadas, a caballo entre Austria, Hungría y Eslovaquia. Foto: Shutterstock

Qué comer

Al igual que sus ciudades hermanas bañadas por el Danubio, Bratislava se conoce por su cocina intensa, que gira en torno a tres ingredientes fundamentales: patatas, repollo y queso de oveja. Estos componentes encuentran su razón de ser en Pressburg, donde podrás degustar apetitosos goulash y platos similares que abundan en la ciudad. El hambre se esfumará si pides un goulash de jabalí asado con patatas.

Más allá del denso goulash, en Bratislava también puedes probar la carne asada de oca con crêpes de patata y repollo rojo. No te pierdas tampoco las deliciosas bryndzové halušky, albóndigas de patata cubiertas con queso de oveja y beicon.

Aunque la mayoría de los restaurantes se aferran a la cocina tradicional, la realidad es que cada vez más establecimientos apuestan por agregar un toque de modernidad. Un buen ejemplo es Fach, un coqueto bar de zumos que, además, cuenta con su propio horno para hacer pan. Por su parte, Pod Kamenným Stromom es un bar cueva con aspecto decadente que sirve interesantes cócteles y platos de carne y pescado que evocan el pasado otomano de Bratislava.

Los amantes de la sopa pueden dirigirse hacia Soupa para disfrutar de boles con verduras y carne. Su magnífica localización hace que sea tan sencillo como sentarte en una silla giratoria para observar a través de la ventana la sofisticación del barrio.

Una última recomendación va para los aficionados a la lectura. Bistro St. Germain es un local de estilo parisino que combina libros con un menú compuesto por sándwiches, sopas, ensaladas y postres.

Qué hacer

Bratislava es la combinación perfecta entre cultura y modernidad. Tu visita puede comenzar en el opulento Castillo, que data del siglo X, aunque se reconstruyó en los siglos XVI y XVII en los estilos renacentista y barroco respectivamente. El jardín, que se popularizó durante el mandato de la reina María Teresa (la última reina de los Habsburgo), conserva a la perfección el estilo barroco gracias a sus interiores dorados y estatuas de querubines.

La torre de San Miguel, del siglo XIV, es uno de los símbolos de la ciudad. Asciende los siete pisos de su estructura gótica para atisbar una panorámica de Bratislava digna de subir a Instagram.

Pero además de todas estas obras maestras barrocas, en la capital eslovaca aún quedan retazos de su pasado comunista. Para viajar unas décadas atrás, basta con montarte en un automóvil Skoda de los años 70 y recorrer los rincones de la Guerra Fría, tales como las fábricas abandonadas o los bloques de apartamentos del barrio de Petržalka.

Una escapada recomendable es el Castillo Devin. Se trata del lugar ideal para profundizar en la historia de Bratislava, y en episodios concretos como cuando el ejército de Napoleón dañó gravemente su estructura durante las Guerras Peninsulares, mientras contemplas unas vistas de postal. Aún se mantienen en pie algunas murallas, por lo que merece la pena subir hasta la cima. En los meses de verano, el castillo alberga pintorescos torneos y ferias, así que es un plan estupendo para hacer con niños de cualquier edad.

A unos 50 km de Bratislava se localiza el Museo de Arte Danubiana, donde explorar algunas de las obras cumbre de artistas como Jim Dine y Jozef Jankovič en el esplendoroso jardín de esculturas.

Si visitas Bratislava es obligatorio hacer una excursión hasta el Castillo de Devín. Foto: Shutterstock

Dónde dormir

Penzion Berg

Este hotel ubicado en el barrio de Petržalka combina lo rústico con lo actual y alberga un total de 60 habitaciones equipadas con mobiliario tradicional, cafeteras Nespresso y artículos de aseo Botanica. Si lo deseas, puedes ascender de categoría y alojarte en un lujoso apartamento con muebles elegantes, arcos de ladrillo visto y una estantería repleta de libros para que te mantengas entretenido. Para socializar con otros huéspedes, acércate al restaurante contiguo, con un servicio muy por encima de los estándares.

Bratislava

Loft Hotel Bratislava

El Loft Hotel Bratislava es un alojamiento elegante y moderno. El vestíbulo está dotado con cómodas sillas de cuero donde sentarte con un buen libro y una taza de café mientras esperas para realizar el check-in. Las habitaciones van de estándar a premium y cuentan con suelos y paredes de madera, techos altos y televisores de pantalla plana. Si optas por un dormitorio más exclusivo, encontrarás mantas de piel sintética, asientos de cuero y una amplia ducha tipo spa.

Después de una larga jornada de turismo, nada mejor como relajarse en el salón Wine & Coffee con una copa de vino o un expreso. En verano, el rincón más demandado es la terraza, con excelentes vistas del Palacio Presidencial, que se sitúa a solo 300 m del hotel.