Festividad

Ya está aquí el tercer número de The Window Seat. Este mes nos sentimos festivos, y te traemos historias y artículos para ayudarte a celebrar esta temporada tranquilamente con tu familia y amigos.

Casas con entramado de madera en las calles de Estrasburgo. Foto: EyeEm

Estrasburgo: dónde comer, qué hacer y dónde dormir en la «capital de la Navidad»

Cae bajo el hechizo de Alsacia, la capital de los cuentos de hadas

Estrasburgo es una ciudad de una belleza extraordinaria. Parece estar escondida en algún lugar de la Selva Negra, en la frontera entre Francia y Alemania. Estrasburgo está compuesta por un revuelto de casas medievales cubiertas de flores de colores. Plazas adoquinadas y callejones se extienden a través de un mosaico de canales, lagos y ríos, que aportan a la atmósfera de esta ciudad una sensación acogedora. Pero no todo es atractivo y tradicional en Estrasburgo: aquí podemos encontrar también la sede francesa del Parlamento Europeo, que tiene un aire cosmopolita y sofisticado. Uno de los grandes atractivos de Estrasburgo está en descubrir todas las peculiaridades arquitectónicas de esta ciudad alsaciana.

Pasea por la Grande Île, el centro de Estrasburgo, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, rodeada por el río Ill y el canal de Faux du Rempart, y repleta de edificios de los siglos XVI y XVII. Dirígete al viejo barrio de curtidores situado en la orilla del río en la Petit France, para disfrutar del entramado de maderas y hacer una de las fotos típicas de la ciudad. A lo largo del camino, te encontrarás con un conjunto de casas y palacios construidos por los franceses durante el siglo XVIII. Más tarde, continúa por la empedrada Rue Mercière, por la que llegarás hasta la impresionante catedral románico-gótica, donde te enfrentarás al reto de subir 332 escalones hasta llegar a su cima. La recompensa, unas vistas increíbles de la ciudad con la Selva Negra a lo lejos. Es una de las cosas más gratificantes que puedes hacer en Estrasburgo, y te aseguramos que vale la pena. La plaza de la catedral es también conocida por alojar uno de los mayores mercados de Navidad, popular en toda Europa.

El centro de Estrasburgo es Patrimonio de la UNESCO. Foto: Adam Batterbee

Dónde comer

Para probar el auténtico sabor de la comida de Estrasburgo, y en general de toda Alsacia, te recomendamos acudir a una de las tabernas típicas de la ciudad. Estos acogedores locales están decorados normalmente con maderas oscuras y manteles de cuadros rojos. En ellos, te servirán unas auténticos y abundantes platos alsacianos, que suelen llevar una buena cantidad de carne, acompañada típicamente del clásico chucrut. Te recomendamos que acudas con apetito si quieres acabarte todo lo que te pondrán en la mesa. Plato de patatas, chucrut y carnes ahumadas, codillo de cerdo, tocino y salchichas. Si quieres probar este delicioso banquete, te recomendamos que lo hagas en el hogareño Chez Yvonne, donde seguramente tengas que pedir que te pongan el postre para llevar.

Allá por donde pases, verás un montón de restaurantes y cafeterías que ofrecen el famoso flammekueche, también conocido como tarta flambée. Piensa en una pizza rectangular fina, típicamente cubierta con queso blanco, beicon y cebolla. Además, puedes añadirle los ingredientes que quieras, como por ejemplo champiñones o queso emmental. Si quieres disfrutar de la versión más completa, puedes pedirte una mini con chucrut por encima. El flammekueche se combina normalmente con la bebida más típica de la ciudad, la cerveza. Si quieres probar una tradicional cerveza de Estrasburgo, tienes que ir al Au Brasseur, una bonita y pequeña cervecería donde podrás degustar una completa gama de cervezas de elaboración propia, a elegir entre rubias, ámbar o negra.


Los amantes del queso no pueden obviar la visita a La Cloche à Fromage, también conocido como el templo del queso. Para empezar, puedes observar la mayor cúpula de queso del mundo, bajo la cual hay una gran selección de quesos artesanos. Después puedes cenar una deliciosa raclette o una fondue de queso.

Alsacia es la única región de Francia que produce a la vez vino y cerveza, por lo que puedes imaginar cuán animada es la zona de bares de esta ciudad. Una de las calles con más movimiento es la pequeña Rue des Toniellers, donde no solo encontraremos La Cloche à Fromage, sino que también podemos visitar Les BerThoM, una taberna que ofrece una gran selección de cervezas artesanales. En la misma calle está también el Jeannete et les Cycleux, un animado club Funky donde podrás tomar los mejores cócteles de la ciudad (recuerda aprovechar su happy hour).

La Place du Marché Gayot está rodeada de un entramado de casas, bares y cafeterías que despliegan sus mesas al aire libre en cuanto llega la primavera. Pilla sitio en el Bar Le QG y tomate una copa del vino espumoso local, el Crémant de Alsacia.

Qué hacer

La catedral de Estrasburgo es indispensable de todos los turistas, incluyendo también el reloj astronómico que se proyecta cada día a las 12:30. Justo al lado de la catedral está situado el Palacio Rohan del siglo XVIII, donde se encuentran muchos de los museos que tienes que visitar. Uno de ellos es el Museo de Bellas artes, que posee una increíble colección de piezas comprendidas entre el siglo XIV y el siglo XX. Entre ellas, podremos encontrar obras de artistas como Rubens, Botticelli o Canaletto.

En la planta baja del Palacio Rohan se encuentra el Museo de Artes Decorativas, donde podremos ver una extensa colección de mobiliario y obras de arte del siglo XVIII. Incluso podrás disfrutar de un divertido surtido de juguetes mecánicos antiguos. Si quieres retroceder aún más en el tiempo, baja al sótano del Palacio Rohan, donde se encuentra el Museo Arqueológico. Su colección muestra los distintos artefactos utilizados en la historia de la región desde el prehistórico hasta la Edad Media.

Uno de los sitios con más encanto de Estrasburgo es el Museo Alsaciano, sin duda una de las maravillas de la ciudad. Está situado en tres casas adosadas, típicas de los siglos XVI y XVII. En ellas se esconde la cotidianidad de la vida de los alsacianos, a través de sus interiores bellamente recreados. Si quieres descubrir como vivían desde los más ricos hasta los más pobres, este es el museo que tienes que visitar.


Para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad, podemos subir a la ingeniosa terraza situada a lo largo de la cima de la presa Vauban. Allí podrás sacar las fotos más bellas de tu viaje. Esta presa del siglo XVII está en el lugar ideal para ver la Petite France y sus puentes de piedra del siglo XIX. Ya que estás aquí, no puedes perderte el museo de arte moderno y contemporáneo, que se encuentra a tan solo 200 metros. Dentro de este edificio cavernoso de cristal, podrás ver las obras de distinguidos artistas como Kandinsky, Picasso y Monet. También podrás ver una galería dedicada a las obras del artista de Estrasburgo Gustave Doré.

Dónde dormir

Hotel Cour du Corbeau
Al sur del río Ill muy cerca de la catedral se encuentra el Hotel Cour du Corbeau, que empezó a recibir sus primeros huéspedes en el siglo XVI, y es uno de los hoteles más antiguos de Europa. Sus 63 habitaciones están distribuidas a lo largo de 10 casas adosadas. Estas tienen un ambiente íntimo y acogedor, comparable con las que encontraríamos en un pequeño hotel boutique. En ellas no encontrarás la aburrida uniformidad esperada, cada habitación es totalmente diferente a la anterior, ya que cada una tiene su propio estilo. Algunas se remontan a los días de Luis XIV, mientras que otras, tienen toques más modernos como los cabeceros de cuero.

Hotel du Dragon
El Hotel Du Dragon está también situado al sur del río Ill. Tiene 32 modernas habitaciones que están distribuidas a lo largo de varias casas del siglo XIV. Aunque el mobiliario es elegante y contemporáneo, estas majestuosas casas han mantenido muchas de sus vigas al descubierto. Uno de sus mayores atractivos es su jardín interior, donde podremos tomarnos un momento de relax.