Hogar

Bienvenido al cuarto número de The Window Seat. Terminamos el año en el “Hogar”, ya que no es solo un lugar, sino un sentimiento.

El cantautor Nader Rahy es un apasionado de la naturaleza y los viajes. Foto: Tom Rosenberg

Daytrippers: Berlin

El músico trotamundos Nader Rahy nos lleva de viaje por la cosmopolita Berlín y el alternativo Brandeburgo

Berlín ofrece infinitas posibilidades para la aventura. Desde sus barrios alternativos a sus famosos clubs de techno y su individualismo, no hay nada que la capital alemana no ofrezca. Y las áreas alrededor de Berlín, particularmente Brandeburgo, son joyas escondidas esperando
a ser descubiertas. 

El berlinés Nader Rahy es todo un aventurero. Músico de profesión, toca la guitarra para Nena («99 Luftballons»), pero también es un fanático de los deportes extremos, la naturaleza y los viajes. En un momento está haciendo paracaidismo, y al siguiente está actuando frente a grandes multitudes en todo el mundo, incluso en cruceros. Aún así, Nader, que es un vegano incondicional, encuentra tiempo para relajarse haciendo yoga en medio de la naturaleza.


Acompáñalo en su viaje de un día de Berlín a Brandenburgo, surfeando en Wellenwerk, de senderismo por Beelitz y visitando una destilería de ginebra en Werder.

Lisa Hübener: Tú naciste y creciste en Berlín. ¿Por qué la consideras una ciudad tan especial? 

Nader Rahy: Berlín es culturalmente muy abierta y progresista. En Berlín puedo caminar por la calle con todos mis tatuajes y nadie me mira raro. La vida nocturna es la mejor del mundo. Todo el paisaje de la ciudad, especialmente en verano, es maravilloso: mucha música callejera, arte en las calles, cafés llenos de gente. 

Llevo siendo vegano un año y medio y en Berlín no es un problema en absoluto. La  [gastronomía] vegana aquí es muy creativa, ¡y es ideal!

Berlín tiene tanto que ofrecer que, incluso después de varias visitas, siempre hay algo nuevo que descubrir. Foto: Shutterstock

L.H.: ¿Qué nos recomiendas hacer en Berlín?

N.R.: El Museo de los Ramones me recuerda un poco a los viejos bares del pasado. No me gusta tanto la banda en sí, pero creo que su música es parte de una revolución. En los años 80, tenías que ser técnicamente perfecto para triunfar en la industria y bandas como los Ramones mostraron que puedes tener éxito sin ser un músico muy dotado. El museo en sí es acogedor, con muchos detalles, instrumentos, artículos de periódico y chaquetas de cuero viejas. Un lugar divertido con un pequeño escenario donde puedes tocar y ver artistas.  

Empecé a surfear hace ocho años. Me encanta y viajo regularmente a las Islas Canarias o a Indonesia, el sur de Francia o España. Y ahora tenemos Wellenwerk en Berlín, donde puedes surfear en una ola artificial. No voy tan a menudo, ¡pero es muy divertido!

L.H.: ¿Qué haces cuando necesitas un poco de paz y tranquilidad? 

N.R.: Me encanta salir a la naturaleza e ir de excursión, por ejemplo a la Suiza sajona, un territorio increíble. No parece que estés en Alemania. 

L.H. ¿Alguna recomendación para ir al campo cerca de Berlín?

N.R.: En medio del bosque [en Beelitz en Brandeburgo] hay un paseo elevado donde se puede caminar por el bosque a la altura de las copas de los árboles. Está rodeado por el antiguo Sanatorio Pulmonar de Beelitz, construido en 1902. Aquí se trató a pacientes de tuberculosis hasta 1994. Parece bastante abandonado y se podría pensar que es por la guerra, pero al parecer, fue la gente la que rompió las ventanas, irrumpió y así sucesivamente después de su clausura.

L.H.: Hablando de Brandenburgo, ¿por qué recomiendas la destilería Glina en Werder?

N.R.: Esta fue la primera degustación de ginebra y whisky que he hecho y tengo que decir, especialmente después de hablar con [Nicole, una empleada], que estoy completamente convencido. Es una empresa muy idealista, el sabor es muy bueno y el color [de la ginebra Magic Blue] pasa de azul a púrpura cuando se mezcla con agua tónica.

Lo que me impresionó particularmente fue la pasión que sienten por su producto. Les pregunté dónde ven su ginebra y whisky en todo el mundo y me dijeron que en la cima. Creo que ese es el tipo de actitud que necesitas al crear un producto. ¡Y está riquísimo!

L.H.: ¿Cómo ha influido la música en tu vida y cómo la incorporas al viajar? 

N.R.: La música me encontró muy pronto, cuando tenía 12 años y es una de las cosas que me formó. Para mí es una especie de retiro y un hogar. Poder practicar la música como un hobby de vez en cuando mantiene mi pasión viva. 

A menudo escribo canciones mientras viajo y luego compro una guitarra en el lugar, la cual vendo o regalo al final. Nunca planeo tocar ningún concierto, pero siempre termino animándome. 

He tocado en algunas de las islas más remotas del mundo, las islas Mentawai cerca de Sumatra. Allí te levantas a las 6 de la mañana y la gente empieza a cantar porque no tienen radio, ni televisión ni aparatos eléctricos. ¡Todavía cantan por la noche!

L.H.: ¿Cuál es el concierto más extraordinario en el que has tocado?

N.R.: Toqué desnudo con una banda llamada Henk Vink, en el Eimer, un [club en Berlín] que ya no existe. Éramos un cuarteto de guitarra, bajo, batería y yo cantaba. Para las tres primeras canciones pensamos en envolvernos con toallas en las caderas. Pero entonces me di la vuelta y el guitarrista estaba desnudo desde la primera canción. La energía era por lo tanto muy intensa, la música también, y luego, la verdad es que ya no prestamos atención a nada más que al ritmo.

L.H.: Las Navidades ya están a la vuelta de la esquina. ¿Qué vas a hacer en las fiestas?

N.R.: Bueno, no me gusta el frío, así que suelo escaparme en Navidad e ir a surfear a algún lugar de los Mares del Sur o a las Islas Canarias. Aparte, la Navidad no es lo mío, porque mi padre viene de una cultura diferente. Pero hace unos años estuve en Berlín en un mercado navideño en Grunewald, que parecía de cuento de hadas.

L.H.: ¿Qué lugares de Europa te gustan más? 

N.R.: Siempre tengo curiosidad por encontrar cosas nuevas. Pero hay algunos destinos que siempre repito, sobre todo las Islas Canarias. Lanzarote es mi isla favorita en el mundo, especialmente la zona del noroeste, que tiene unas olas maravillosas para surfear. 

En verano me gusta viajar al sur de Francia o al norte de España, como Mundaka, Zarautz o Biarritz. También me encanta estar en Friburgo, en el suroeste de Alemania, porque el sol brilla a menudo y se pueden hacer muchos deportes al aire libre, como el paracaidismo, el wakesurf y el kayak.

L.H.: ¿Qué sueles traer de los países que visitas?

N.R.: De todos los países me llevo un sentimiento conmigo. Por supuesto, también hay recuerdos de lugares y momentos especiales, pero este vínculo directo con una actitud hacia la vida son cosas que no puedes aprender leyendo un libro o viendo una película o la televisión o lo que sea.  

Si quieres acompañar a Rahy en sus viajes, aquí tienes su Vlog.