Relajación

¡Bienvenidos al último número de The Window Seat! Este mes nos toca relax, y tenemos planes de tranqui tanto de ciudad como de campo.

Apagar el teléfono y disfrutar de las vistas es una de las mejores partes del viaje. Foto: Prakarsh Saxena/Unsplash

Detox Digital: cómo desconectar en un tren, autobús, avión o ferry

Sea cual sea to modo de transporte favorito, disfrutarás aún más del viaje con nuestros consejos

Hemos pasado la mayor parte del año pasado encerrados en casa, pegados a nuestros smartphones y ordenadores. Ahora que podemos viajar, estamos deseando subirnos a un tren, un autobús, un avión o un ferry y vivir la experiencia,  las vistas y los sonidos en persona.

Cada modo de transporte tiene su propio encanto, pero ¿cómo podemos disfrutar del viaje sin mirar el teléfono cada dos minutos? Hemos enumerado algunas sugerencias que te ayudarán a viajar con intención y tranquilidad porque, como probablemente ya sabes, lo importante no es el destino sino el viaje. 

P.D. Mientras que algunas rutas te obligan literalmente a desconectar, ya que no hay WiFi disponible, te sugerimos que pongas el modo avión para disfrutar de verdad del viaje. No te preocupes por los billetes, ¡en la app de Omio funcionan incluso cuando estás desconectado! 

Los libros son para los trenes

Los trenes son el modo perfecto para ponerse al día con la última novela o thriller. ¿Hay algo más acogedor que guardar el equipaje en el compartimento superior, ponerse cómodo y abrir un libro mientras pasa el paisaje siempre cambiante? Aunque leer en el smartphone o la tablet puede ser cómodo, no hay nada como tener un libro de tapa dura o de bolsillo en las manos. Ese olor a papel recién impreso es incomparable. Llévate uno de tus libros favoritos o una novedad para disfrutar de una verdadera experiencia sensorial. 
Dependiendo de la duración de tu viaje en tren, puede terminar un clásico corto como «Cándido» de Voltaire (o al menos unos cuantos relatos cortos de Edgar Allan Poe o Jhumpa Lahiri) y desembarcar con una sensación de haber hecho algo sin mirar ni una sola vez una pantalla. Otra actividad gratificante y relajante en el tren es abrir tu cuaderno de dibujo para dar rienda suelta a tu creatividad. Si viajas con otras personas, una baraja de cartas es el entretenimiento ideal a bordo.

Los podcast son para los autobuses

Los libros y los autobuses no siempre casan bien, ya que muchos viajeros se marean (por no mencionar que los asientos de los autobuses no tienen mucho espacio para relajarse). Los podcasts, en cambio, son los compañeros de autobús ideales. Sí, ya sabemos que son un formato digital, pero no hace falta tener WiFi para escucharlos. Antes de «desconectar», asegúrate de haber descargado algunos episodios. Si te gusta la comedia, «Estirando el chicle» es un buen podcast para pasar el rato. Si te gusta más el crimen real, opta por «Negra y criminal». 

Si ya has terminado todos tus podcasts favoritos que no son de viajes, elige uno que trate sobre el destino al que te diriges o descarga un podcast de idiomas para aprender algunas frases antes de tu llegada. 

Las películas son para los vuelos

Aparte de una sala de cine real, los vuelos son quizás la mejor oportunidad que tenemos para ver una película sin interrupciones de principio a fin. Muchas aerolíneas tienen monitores en los respaldos de los asientos, así que deja que la pequeña pantalla te hipnotice mientras te acurrucas con una manta y tus calcetines más mullidos. Si tienes tu propio dispositivo, descarga una de estas películas que inspiran a viajar, para que aterrices con ganas de hacer turismo. 

Si se trata de un vuelo de larga distancia, asegúrate de cuidarte a bordo. Estira todo lo que puedas, bebe mucha agua y llévate una terapia de spa en forma de cremas y lociones. Otro gran pasatiempo cuando se vuela es escribir un diario. Llena tu cuaderno de planes o impresiones sobre tu destino.

Las fotos son para los ferrys 

Ya sea en un ferry nocturno o en una travesía de cinco minutos, siempre hay una sensación de aventura al entrar en la cubierta de un gran barco y respirar el aire salado del mar. Dependiendo de la duración del viaje, es un buen momento para sacar la cámara para hacer un pequeño reportaje fotográfico que recuerde el viaje. Puede ser un alivio no pensar en Instagram, pero oye, si el rollo sale bien siempre puedes publicarlo más tarde. 

La vista del agua es también el escenario perfecto para la meditación o para realizar sencillos ejercicios de respiración que te pongan en un estado más consciente y relajado. ¡Buen viaje!