Un contraste paisajístico: la Duna de Pilat frente a un frondoso bosque de 6.300 hectáreas. Foto: Shutterstock

Un marco incomparable: las mejores vistas panorámicas en Europa

¿Cansado de las mismas vistas de siempre? Descubre estos cinco miradores en Europa

¿Estás preparado para aventurarte más allá de los clásicos destinos europeos y descubrir una cara diferente del continente? Europa está llena de paisajes naturales espectaculares que ofrecen destinos de fantasía. Sin embargo, y por suerte, algunos de ellos no son muy turísticos.

Desde paisajes lunares y desérticos hasta paraísos exuberantes y tropicales, descubre cinco lugares secretos con vistas impresionantes, cada uno de los cuales recuerda a otros destinos más famosos.

Duna de Pilat, Francia

En la laguna de Arcachon conviven tres paisajes naturales: el desierto, el agua cristalina y el verde intenso. Sin embargo, la Duna del Pilat suele ser ignorada por los turistas, que prefieren
el Mediterráneo.

Arcachon

Formada a lo largo de miles de años, el clima cambiante de la región y las múltiples tormentas de viento hicieron que la arena se amontonara y creara innumerables dunas, muchas de las cuales llegan hasta los 106 metros de altura. Para evitar que la arena invadiera los pueblos y las granjas, Napoleón Bonaparte encargó la plantación de un bosque de pinos en 1801, lo que dio lugar a este mágico paisaje que se extiende por 6.300 hectáreas. Tendrás el Sáhara por un lado y la playa de Whitehaven en Australia por el otro.

Para vivir una experiencia única, pasea descalzo por el barro de la laguna durante la marea baja para llegar a las cabañas de madera de la Île aux Oiseaux (Isla de los Pájaros). Al atardecer, visita el Cap Ferret, un elegante pueblo turístico conocido por su ambiente de jetset, para deleitarte con ostras frescas en uno de los codiciados restaurantes junto a la costa.

Cómo llegar: En menos de una hora, toma el tren desde Burdeos para llegar a Arcachon y el autobús BAIA Ligne 1 hasta la Duna del Pilat.

Eibsee, Alemania

¿Sueñas con Canadá? Si no puedes ir al lago Maligne, en Alberta, puedes optar por su homólogo alemán, el Eibsee, situado a los pies de los Alpes bávaros.

El lago, que antes era un valle, se formó tras el derrumbe de una parte del glaciar Zugspitze. La depresión se llenó entonces de agua, alimentada por fuentes subterráneas y por la nieve derretida, convirtiendo el valle en un lago de 32 metros de profundidad.

Garmisch-Partenkirchen

Alquila una barca o una tabla de paddle surf para explorar el lago y sus islotes, de tonos aguamarina y esmeralda. Disfruta de un chapuzón en las aguas cristalinas que alcanzan los 22 grados en verano. En invierno, el lago se congela y toda la zona se cubre con un manto blanco de nieve, ofreciendo un entorno de cuento de hadas. 

Toma el teleférico hasta Zugspitze, situado al este del lago. Llegarás a la cima en 10 minutos para disfrutar de una vista impresionante de los Alpes. Los excursionistas intrépidos pueden dirigirse a GletschErlebnisWeg, un sendero que cuenta la historia del glaciar de Zugspitze.

Cómo llegar: Desde Múnich puedes tomar un tren a Garmisch-Partenkirchen y luego el autobús EIBSEE que lleva al lago.

Bardenas Reales

¿Fan de las pelis del lejano Oeste? Un viaje a Estados Unidos puede ser un poco complicado para los europeos, pero tenemos la alternativa en nuestro propio país.  

El desierto de las Bardenas Reales es un paisaje misterioso, casi lunar, extrañamente aún desconocido incluso para los lugareños. Recuerda al Valle de la Muerte, en California, y se extiende por un área de 42.000 hectáreas en Navarra.

Zaragoza

Tras un largo periodo de depresión de las montañas y de drásticos descensos del nivel del agua, las áridas llanuras dieron paso a colinas rocosas de arcilla y piedra caliza. Dividido en tres zonas con tres topografías distintas, el desierto es un impresionante panorama de colores cálidos que cambian según la posición del sol en el cielo. Mientras que La Blanca es la zona más seca con depósitos de arcilla, El Plano abunda en campos de trigo y La Negra está salpicada de colinas onduladas.

Con 700 km de senderos, la bicicleta es la mejor manera de explorar el lugar. El itinerario de 12 km comienza en La Blanca y le lleva a pasar por La Pisquerra y El Rallón, donde abundan las colinas y los acantilados de color blanco, amarillo, beige y ocre.

Cómo llegar: Puedes llegar desde Tudela de Navarra, adonde hay un tren desde Zaragoza.

Civita di Bagnoregio, Italia

En su acantilado rocoso, Civita di Bagnoregio adquiere el aire de una ciudad perdida, rodeada de exuberante vegetación y colinas onduladas, similar a la antigua fortaleza de roca, la ciudadela y el templo budista de Sigiriya en Sri Lanka. También se dice que esta ciudad medieval italiana inspiró «El castillo en el cielo» de Hayao Miyazaki.

En la antigüedad, sus cimientos se formaron con arcilla y barro, lo que sugiere la presencia de agua en el pasado, pero los restos volcánicos dejaron una meseta superior hecha de toba. Con el paso de los siglos, esta frágil estructura no pudo resistir la erosión y los terremotos, lo que empujó a los residentes a abandonar la ciudad.

Bagnoregio

Hoy en día se puede disfrutar de su descarnada belleza, un escenario que parece congelado en el tiempo. Es totalmente peatonal, así que se puede pasear tranquilamente por las calles medievales adornadas con balcones floridos. A la vuelta de cada esquina te esperan unas vistas inesperadas e impresionantes de la exuberante campiña italiana.

Date un banquete de fettuccine o scaloppine en uno de los rústicos restaurantes y trattorias excavados en la toba y la piedra. 

Cómo llegar: Desde Roma, toma el tren hasta Bagnoregio. Desde allí, emprende el camino para acceder a Civita di Bagnoregio.

Lagos de Plitvice, Croacia

Perfecto para los amantes de los paisajes tropicales, el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice en Croacia es una versión modesta pero no menos asombrosa de las cataratas de Iguazú, con su mezcla de agua esmeralda y exuberante vegetación.

Plitvice Jezera

Las cascadas se formaron mediante un proceso geológico e hidráulico que disolvió rocas de caliza y dolomita. El proceso dio lugar a magníficos lagos interconectados, cascadas, gargantas y cuevas.

El Parque Nacional cuenta con 16 grandes lagos y densos bosques, denominados «jardines del infierno» por su espesor. Sigue una de las rutas de senderismo para explorar tranquilamente el lugar. También puedes alquilar un barco dentro del parque para navegar por algunos de sus lagos. En invierno, los amantes del esquí acuden a las pistas situadas a pocos kilómetros de la entrada
del parque.

Cómo llegar: Desde Zagreb, toma el autobús a Plitvice Jezera, que dura menos de tres horas. La parada de autobús está a pocos pasos de la segunda entrada del recinto.