Sostenibilidad

Auí tienes el último número de la revista The Window Seat. Este mes nos centramos en la sostenibilidad y en cómo viajar pensando en el bienestar del planeta.

El golfo sarónico tiene playas vírgenes y puertos pintorescos. Foto: Shutterstock

De isla en isla y tiro porque me toca — en ferry por el Golfo Sarónico

Las Cícladas se llevarán todo el turismo, pero un viaje por el Golfo Sarónico en ferry es la forma ideal de descubrir la Grecia más auténtica

«Feliz es el hombre que, antes de morir, tuvo la suerte de navegar por el mar Egeo». El escritor griego Nikos Kazantzakis («Zorba el griego») tenía razón. Descubrir Grecia a través de sus aguas es la auténtica salud, y hay que hacerlo una vez en la vida.

Desde las antiguas ruinas hasta los bulliciosos restaurantes, el país helénico no se queda corto en oferta turística. La Grecia continental cuenta con una gran cantidad de ciudades idílicas (Nauplia, Parga y Corinto, por nombrar algunas) pero son las islas las que se llevan la palma. 

Atenas

¿Quién no se ha imaginado en el balcón de una villa encalada con vistas al mar turquesa? Mientras que las Cícladas (Santorini, Mikonos y demás) atraen a la mayoría de los visitantes, el Golfo Sarónico al suroeste de Atenas se encuentra un poco más alejado. Una escapada a esta zona que resiste a las comodidades modernas promete una experiencia griega más auténtica. Es la opción ideal para tus primeras vacaciones de sol y playa cuando se levanten las restricciones por
el COVID-19.

Cómo llegar: la compañía Blue Star Ferries tiene trayectos a las islas del Golfo Sarónico desde Atenas Pireo, el principal puerto de ferris de la ciudad. Si viajas entre las islas puede que tengas que volver a pasar por Atenas, así que comprueba las rutas y los horarios antes de planear tu excursión.  

Egina

Egina debe su nombre a la ninfa secuestrada por Zeus, y es una de las islas más grandes del golfo sarónico.
Foto: Emily Karakis/Unsplash

Egina es una de las islas más grandes del Golfo Sarónico y también una de las más accesibles. Es ideal para una escapada de un día, y de hecho los atenienses suelen pasar los fines de semana allí, ya que está muy cerca del continente. 

Dice la leyenda que Zeus secuestró a la ninfa Egina y se la llevó a la isla que ahora lleva su nombre. Egina (la isla, no la ninfa) se terminó convirtiendo en un importante puerto marítimo, y lo sigue siendo a día de hoy. Pescadores y marineros se congregan en el bullicioso desembarcadero, y dan la bienvenida a los viajeros mientras recogen su pesca del día. 

Egina

La comida es siempre un buen punto de partida al desembarcar del ferry, y en este sentido Egina no decepciona. Pasa de los principales restaurantes del puerto y busca una de las calles laterales donde se esconde la auténtica cocina griega. La taberna Tholos es ideal para saborear el pescado a la parrilla y la horta (verduras salteadas autóctonas de estas islas) mientras miras a los pescadores regresar de su jornada laboral.

Explora monumentos como el Templo de Aphaia, construido en el siglo V para conmemorar a los héroes de la guerra de Troya, y la Torre de Markellos, que solía ser la sede del gobierno de la isla. 

Después de un día de turismo bajo el sol, puedes ir a una de las playas de Egina. Nuestra favorita es Vagia, en el noreste, donde alquilan tumbonas para pasarte horas tirado, disfrutando de un refresco mientras las olas te llegan a los pies. Otra buena opción es el pueblo pesquero de Perdika. No es una playa grande, pero los lugareños tienen la costumbre de darse un chapuzón en las plácidas aguas azules después de comer.

Poros

Poros está a solo una hora y 15 minutos en ferry de Atenas, así que es otra opción para un viaje en
el día. 

En la antigüedad la isla estaba dividida en dos y en uno de los lados había un puerto militar importante, que mantuvo su poder a lo largo de numerosas invasiones y cambios de gobierno. Hoy en día es un lugar popular entre los atenienses. Los visitantes se deleitarán con todo lo que Poros tiene para ofrecer, desde ruinas antiguas hasta playas tranquilas.

Poros

Haz una caminata a lo que queda del templo de Poseidón. Tiene sentido que esta isla idílica tenga un monumento al Dios del Mar, aunque el actual es por desgracia una sombra de su estado original. Lo malo es que solo quedan algunas columnas dóricas, lo bueno es que tendrás todo el templo para ti. Su verdadero atractivo es la impresionante vista de la isla de Egina y el mar que la rodea. 

Las playas de Poros tienen calas solitarias pero también arenales grandes y bulliciosos. La Bahía del Amor hace honor a su nombre y está a unos minutos en autobús desde la ciudad de Poros. Los pinos rodean la acogedora playa donde se pueden alquilar tumbonas y sombrillas. Incluso tiene una capilla para cualquier boda espontánea. 

Hidra

Con unos paisajes idílicos, Hidra es la isla favorita de los turistas. Foto: Shutterstock

A solo 25 minutos en ferry desde Poros se encuentra la más famosa de las islas sarónicas: Hidra. La sostenibilidad es clave aquí, ya que tanto los residentes como los visitantes se desplazan a pie o en burro. No se permiten coches, motos o bicicletas, lo que la convierte en el lugar perfecto para dar un paseo romántico después de una cena de taberna. 

Hidra no es conocida por sus playas, una visita allí consiste más bien en callejear y subir por la costa a las colinas para respirar la belleza del Mar Egeo. Los aficionados al senderismo disfrutarán en especial del camino al monasterio Profitis Ilias, que se encuentra en un promontorio en lo alto de la ciudad. Puede que eches de menos esa práctica moto, pero seguro que agradecerás la comunión con la naturaleza. 

Hidra

En Hidra también se puede visitar el Museo del Archivo Histórico, que cuenta con reliquias náuticas fundamentales en la Guerra de Independencia griega; o Kountouriotis, una mansión convertida en museo que muestra con muebles antiguos y pinturas de artistas locales.   

Ya que Hidra no es una isla playera, una excursión a caballo es una buena alternativa. Harriet’s Hydra Horses, dirigida por un inmigrante británico, ofrece itinerarios que te llevan a través de terrenos variados. La mayoría de los caballos son rescatados, lo que hace que la experiencia sea aún más gratificante.