Hogar

Bienvenido al cuarto número de The Window Seat. Terminamos el año en el “Hogar”, ya que no es solo un lugar, sino un sentimiento.

Ya es hora de que admires la belleza que esconde Edimburgo.

Edimburgo: guía de la ciudad

Más allá de las gaitas y los kilts, te aguarda una ciudad con una belleza inusual y una rica historia

Edimburgo posee un atractivo excepcional, se podría describir como un conjunto de agujas de arenisca, que caen sobre colinas y volcanes ya inactivos, derramándose sobre el azul púrpura del Fiordo de Forth. Sus calles cuentan una gran historia, entre altos edificios medievales y casas georgianas elegantes, trazando unos contornos de lo más desigual. Desde una acrópolis inacabada hasta catedrales góticas manchadas por la lluvia, no puedes perderte el pasado de Edimburgo y todo lo que te espera durante una escapada a la ciudad. 

Se trata de una urbe con una enorme variedad, pero también de muy fácil acceso a pie. En un día, tus pasos te llevarán a la cima de pequeñas montañas, a través de los pasillos de galerías majestuosas e incluso bajo callejones empedrados. Aventúrate más allá de la Royal Mile, hasta tropezar con oscuros bares de whisky y vistas secretas de las colinas. Algunas de las mejores partes de Edimburgo se esconden en los barrios de los alrededores, alejados de las gaitas y las multitudes. 

Siempre que vayas, ya sea durante su festival, famoso en el mundo entero, o para un fin de semana de desconexión, encontrarás una ciudad para cualquier ocasión, con gente abierta y muy agradable. No te preocupes por abarcarlo todo de una sola vez, Edimburgo siempre merece
otra visita. 

Dónde comer

Con más restaurantes por habitante que en cualquier otra ciudad del Reino Unido, la oferta gastronómica de Edimburgo va mucho más allá del haggis

El Gardener’s Cottage, cerca de Calto Hill, se encuentra a la vanguardia en lo que a cocina sostenible se refiere, con un menú que cambian en función de la estación y una materia prima que procede de sus huertos. Se sitúa en una acogedora casa de piedra, que data del siglo XVII, donde los clientes comen todos juntos en largas mesas de madera. Todo lo que no se cultiva aquí, lo consiguen de los mejores productores locales. Aprovéchate de los menús para almorzar, con un precio más que razonable. 

Para cenar, cambia el ambiente campestre y relajado por el ajetreo propio de Nueva Delhi en Tus Tuk, en la calle Leven. Platos sencillos, sin pretensiones, acompañados del ajetreo justo, es lo que ofrece este local de comida callejera india. En su menú encontrarás recetas clásicas de los distintos rincones de este país (como la crujiente pakora o el delicioso saag paneer); sin embargo, son los pequeños detalles, como las rítmicas melodías de Bollywood, la decoración destartalada o los platos de acero inoxidable, los que hacen que este lugar sea tan popular. 

En lo que a vida nocturna se refiere, Edimburgo está plagado de bares y coctelerías elegantes para tomar algo después de cenar. Sin embargo, no sería un viaje completo a Escocia sin probar al menos un trago de whisky. Para ello, encamina tus pasos hasta Canny Man’s, en Morningside. Las paredes  de este extravagante pub están cubiertas con motivos victorianos, mientras que su lista de maltas es tan larga como para sorprender a Winston Churchill. En su gran pórtico antiguo puedes ver recogidos más de 240 tipos de malta, de todas las regiones de Escocia. Aunque no te guste el whisky, solo por el ambiente relajado y la decoración tan peculiar, merece la pena visitar este bar. 

Qué hacer

La historia de la capital escocesa sigue viva entre sus calles, incluso un simple paseo a través de los retorcidos wynds del casco antiguo, te descubrirá algo valioso. 

Para profundizar en las entrañas del viejo Edimburgo, visita las Bóvedas del South Bridge, que cuentan una historia diferente de la ciudad. Estas fueron originalmente una obra de ingeniería muy ambiciosa, diseñadas para expandir la ciudad en 1788. Por desgracia, las cavernas subterráneas acabaron siendo un imán para la pobreza, los salones ilegales, la prostitución y el juego. Abundan las leyendas y los misterios, pero las bóvedas son una forma peculiar, y algo espeluznante, de conocer el pasado de Edimburgo. Si te gustan este tipo de experiencias, acércate también a las viviendas de Mary King’s Close, un extraño lugar congelado en el tiempo, devastado por una epidemia de peste en el siglo XVII. 

El teatro juega igualmente un papel fundamental en la identidad de esta urbe. Incluso fuera de la temporada de festivales, Edimburgo es un auténtico hervidero, lleno de creatividad y toda clase de actuaciones. Si prefieres ver una actuación más contemporánea, consigue una entrada para algún espectáculo del Traverse Theatre. Todas las obras aquí son nuevas, así que prepárate para un teatro desafiante y una perspectiva escocesa. Por otra parte, para una experiencia más clásica (como por ejemplo “El Rey León” o “The Book of Mormon”), acude al Edinburgh Playhouse. 

En el plano museístico, son varios los sitios que debes apuntar. Puedes calmar tu sed cultural en la Scottish National Gallery. Además de gozar de unas vistas maravillosas del castillo, esta galería acoge los trabajos de importantes artistas locales e internacionales, desde nombres escoceses como Ramsey y McTaggart, hasta genios de la talla de Rembrant y Turner. Después de esta visita artística, puedes conocer a Dolly (el primer mamífero clonado), que se conserva en el National Museum of Scotland. La mezcla ecléctica de este museo, entre historia natural, ciencia y cultura, ha hecho que se convierta en una de las sedes más populares del mundo; aunque sin motivo aparente, su terraza con una magnífica panorámica del centro de Edimburgo, no es tan conocida.

Tras una subida algo pronunciada, te esperan las magníficas vistas desde Arthur’s Seat.
Foto: Shutterstock

A estas alturas, seguro que habrás recorrido la Royal Mile hasta el castillo y también habrás contemplado Edimburgo desde la colina de Arthur’s Seat. Estos dos lugares ofrecen unas vistas increíbles, pero no puedes verlos juntos. Para conseguir una fotografía de la pareja más icónica de la ciudad, tendrás que esforzarte un poco más. Dirígete hasta Blackford Hill, al sur de Morningside, para la mejor panorámica de todas: ambos picos, rodeados de toda la urbe, con el mar y Escocia como telón de fondo. 

Dónde dormir

Brooks

En Edimburgo no faltan los elegantes hoteles boutique, aunque desgraciadamente los precios suelen ser muy elevados. Resulta una tarea más complicada encontrar un alojamiento decente y que sea a la vez asequible para el bolsillo. 

Brooks cuenta con todas estas características, y alguna más. Este hotel, situado en una bella casa victoriana del West End de Edimburgo, fue cuidadosamente restaurado en 2013, respetando el estilo del siglo XIX del edificio. Puedes esperar el toque de las Highlands escocesas, pero no tanto como para que resulte cursi: las sillas forradas en cuero y las astas colgando en la pared, combinan muy bien con los muebles vintage y el elegante papel pintado. Dado el precio y la ubicación, seguro que no encuentras ninguna queja. Hay que sumar pequeños detalles, como el té de la tarde que ofrecen en su agradable patio o un bar muy bien surtido. Las habitaciones resultan acogedoras, pero también son bastante amplias, y el desayuno está incluido.

Haymarket Hub Hotel

“Ven por la ubicación, quédate por el Wi-Fi gratis” debería de ser el lema del Haymarket Hub Hotel, que presenta una combinación moderna de frescura y confort, igualmente en el West End. Estratégicamente situado frente a la estación de tren de Haymarket, sus habitaciones en dos tonos cuentan con una decoración sencilla, siendo un estupendo campamento base para explorar la ciudad. ¿No tienes una guía? No te preocupes. Aquí puedes pasar tu tiempo libre descubriendo qué hacer en Edimburgo, gracias a la aplicación de Hub. Las ventajas adicionales incluyen Sky TV en la habitación y puntos de carga USB. A pesar de no haber desayuno, el Milk Café está a la vuelta de la esquina, con numerosas propuestas saludables y de temporada.