No te puedes perder el Park Güell. Foto: Daniel Corneschi/Unsplash

Las mejores cosas que ver en Barcelona

Nuestra recopilación de cosas que hacer en Barcelona, desde los tesoros de Gaudí hasta los bares de tapas

Published 11/01/2020 by Jennifer Ceaser

Barcelona es una ciudad costera muy dinámica que llama la atención por su deliciosa gastronomía, sus atracciones turísticas y sus obras maestras arquitectónicas. No es de extrañar que sea uno de los grandes destinos favoritos de Europa. No importa si paseas por las calles medievales del Barrio Gótico, si contemplas las joyas modernistas de Antoni Gaudí o si te introduces en su excelente gastronomía, lo que está claro es que en la capital catalana siempre hay algo que hacer. Además, su clima cálido, soleado y mediterráneo a partes iguales hace que la visita sea siempre agradable. Asegúrate de subir a alguna de las numerosas azoteas de la ciudad condal, donde disfrutar de formidables vistas de la ciudad, el mar y las montañas colindantes.

Barcelona

Dónde comer

Si estás buscando un rincón donde relajarte, lo mejor es subir a la terraza de un hotel. En estos sitios, puedes tomar el plácido sol mediterráneo, disfrutar de una vista panorámica y refrescarte con una bebida (o dos). La terraza Mood Rooftop Bar, en Hotel The One, es una excelente opción. Este lugar ofrece una impresionante perspectiva del techo ondulado de la Casa Milà de Gaudí, así como de las torres de la Sagrada Familia. Aquí no tendrás que preocuparte por el calor, ya que las enormes sombrillas de la terraza mantienen el fresco todo el tiempo mientras degustas un menú a base de pescado o bien carne a la parrilla. También es un sitio perfecto para cenar o para acudir los fines de semana de verano y disfrutar de una sesión de DJs. Abre de abril a octubre.

No te puedes ir de Barcelona sin probar sus tapas. En la ciudad condal puedes saborear desde suculentos platos de jamón ibérico hasta las siempre deliciosas patatas bravas. Sumérgete en el Barrio Gótico hasta dar con La Catalista, un bar de vinos que sirve una veintena de variedades que acompañar con excepcionales tapas. En este establecimiento, las patatas bravas se acompañan de salsa coreana picante gochujang y mayonesa japonesa kewpie, mientras que las croquetas de calamares fritos vienen con anguila asada, creando una explosión de sabor. También hay platos más ligeros, como champiñones asados con berros e, incluso, flores comestibles o vieiras con verduras. No pasa nada si no estás familiarizado con los vinos catalanes, pregunta al personal y te orientarán sobre cómo combinarlos con las tapas.

Si quieres comer tapas de lujo con un toque italiano, prueba la Bodega Bonay, un nuevo bar de vinos rústico y elegante en el moderno hotel Casa Bonay. Los platos pequeños que sirven son ideales para compartir, desde el crudo de pescado hasta las pastas recién hechas. No te pierdas los excelentes espaguetis con limón, pistacho y bottarga y los cavatelli cubiertos con un rico ragú de cordero. También hay platos de inspiración catalana, como el carpaccio de ternera con anchoas y la carrillera de cerdo a la parrilla con pan con tomate, además de una magnífica selección de vinos naturales y ecológicos que se venden por copas y botellas.

En el barrio de Gràcia verás un globo rojo iluminado, que indica la entrada a 14 De La Rosa, un bar clandestino. Se trata de un lugar acogedor con luz tenue y estilo sofisticado. En su interior, te recibirán amables camareros ataviados con pajaritas y dispuestos a servirte un cóctel. Si vienes a cenar, echa un vistazo a su menú de tapas de temporada. No olvides probar la panzanella (pan con tomate y aceite de oliva) y el surtido de quesos. Acompaña cualquiera de estas propuestas con un vino. Puedes sentarte en la barra de mármol o en una de las mesas, adornadas con velas, para una cita romántica.

Qué hacer

Barcelona es conocida por su extraordinaria arquitectura, desde los edificios medievales perfectamente conservados del Barrio Gótico hasta los emblemáticos monumentos de Antoni Gaudí, como la Sagrada Familia, la Casa Milà (también conocida como La Pedrera), la Casa Batlló y el Parque Güell. Y ninguna visita a la ciudad está completa sin un paseo por la famosa Rambla, repleta de bulliciosos cafés y donde se encuentra el destino de peregrinación gastronómico por excelencia, el mercado de la Boquería.

Podrías pasar un día entero recorriendo las antiguas calles del Barrio Gótico y que no te diera tiempo a verlo todo. Los lugares de interés histórico son inabarcables como la Catedral de Barcelona, con su magnífica arquitectura gótica de la Edad Media, los elegantes soportales, las farolas modernistas y la fuente de la Plaza Real del siglo XIX, entre otros. Incluso podrás ver ruinas que datan de hace miles de años, como partes de torres defensivas y murallas que rodeaban la ciudad romana de Barcino. Visita los museos del Barrio Gótico, como el peculiar Museu Frederic Marès, repleto de curiosidades del excéntrico escultor catalán, o el Museo del Cáñamo y la Marihuana, situado en uno de los edificios modernistas más bonitos de la ciudad. Piérdete en el laberinto de calles estrechas y pequeños callejones del barrio; gira una esquina y estarás en una de sus muchas plazas bonitas y frondosas, como la tranquila Plaça del Pi, anclada por la majestuosa iglesia gótica de Santa María del Pi. Por todas partes hay encantadoras boutiques, acogedores bares de tapas y terrazas donde relajarse y tomar el sol con una copa de cava o vermut.

Junto al Barrio Gótico se encuentra la calle más famosa de Barcelona y uno de sus principales destinos turísticos: La Rambla. Este paseo peatonal recorre 1 kilómetro del centro de la ciudad, desde la plaza de Cataluña hasta el monumento a Cristóbal Colón en el Port Vell, y cada día cientos de miles de personas -tanto locales como visitantes- pasean por este tramo sombreado y arbolado. A lo largo de la Rambla hay varios edificios importantes, como el Gran Teatro del Liceo (la suntuosa ópera de la ciudad) y el Palau de la Virreina, un palacio del siglo XVIII convertido en museo. Pero la mayor atracción es, con diferencia, La Boquería, el mercado más grande de la ciudad, repleto de cientos de puestos que venden de todo, desde fruta y verdura hasta marisco fresco y patas de jamón. También hay varios restaurantes en los que se pueden degustar ingredientes procedentes del mercado. Es probable que sientas la tentación de detenerte en una de las docenas de cafés y terrazas que bordean La Rambla. Ten en cuenta que, por lo general, los precios son más altos de lo normal y la comida de peor calidad que la que te encontrarás en otra calle de la ciudad. Es mejor ir a los distritos vecinos del Barrio Gótico o El Raval. 

La Sagrada Familia, con sus 18 torres monumentales, sus fachadas adornadas y sus espectaculares interiores, es sin duda el monumento arquitectónico más emblemático de Barcelona y su atracción más popular (con una media de más de 4 millones de visitantes al año). Gaudí comenzó a crear la inmensa basílica en 1883, trabajando en su visionario diseño -una mezcla de elementos modernistas, neogóticos y artísticos- hasta su muerte en 1926. Las obras de la Sagrada Familia pudieron continuar gracias a los detallados modelos y planos del arquitecto, y más de 140 años después sigue en construcción, con su última adición, una estrella de cristal de 5,5 toneladas sobre la torre de la Virgen María. La entrada a la iglesia está marcada por la enorme fachada de la Natividad -una de las únicas partes completadas en vida del arquitecto-, con tallas de piedra que representan el nacimiento de Cristo, rodeadas de flora y fauna. El interior está diseñado para que parezca un bosque, con altas columnas de piedra en forma de árbol que se ramifican hacia el cielo, rodeadas de vidrieras de diferentes colores que reflejan la luz en las paredes y el suelo. Se trata de un espacio impresionante que cimentó la reputación de Gaudí como «arquitecto de Dios». Para ver más de cerca las magníficas torres de la Sagrada Familia, junto con las extraordinarias vistas de la ciudad, merece la pena pagar los euros extra que cuesta subir en el ascensor 107 metros hasta la cima de las torres del Nacimiento o de la Pasión. 

Otra de las obras más conocidas de Gaudí, el Parque Güell (o Park Güell en catalán), se concibió originalmente como un refugio de la élite de la burguesía barcelonesa: una urbanización en la ladera de una colina rodeada de espacios verdes, lejos de la niebla tóxica que envolvía la ciudad durante la revolución industrial de principios del siglo XX. El proyecto no prosperó, y los planes para las 60 villas de lujo se abandonaron, pero Gaudí completó lo que se consideran las características más llamativas del parque de 17 hectáreas. Entre ellos se encuentran el colorido mosaico de lagartijas que domina la escalera principal y la Sala Hipòstila, que parece un templo y está formada por 86 columnas dóricas estriadas. Pero lo más impresionante es el banco de mosaicos de 100 metros de largo que serpentea alrededor de una extensa plaza central, ofreciendo fantásticas vistas de la ciudad que se extiende por debajo. Otra atracción del Park Güell que merece la pena visitar es la Casa-Museo de Gaudí, una de las dos únicas viviendas construidas para el fallido complejo inmobiliario. Diseñada por el amigo íntimo del arquitecto, Francesc d’Assís Berenguer i Mestres, Gaudí vivió en esta casa de color rosa durante casi 20 años, de 1906 a 1925. Las habitaciones, fielmente recreadas, cuentan con muebles diseñados por Gaudí, así como con objetos personales y religiosos que pertenecieron al famoso arquitecto.

La Casa Batlló de Gaudí deja a los transeúntes con la boca abierta, y no es de extrañar, ya que es uno de los edificios más característicos de la elegante calle comercial de Passeig de Gràcia. Diseñado en 1905 como residencia para la acaudalada familia Batlló, cuenta con una fachada ondulada de mosaicos de colores, columnas de piedra y balcones de hierro, todo ello coronado con tejas multicolores que parecen las escamas de un dragón. El interior es igual de espectacular, con una escalera central curvada coronada por un tragaluz y rodeada de azulejos azules que evocan el mar. Cada habitación de la Casa Batlló tiene sus propios elementos arquitectónicos: techos en forma de remolino, vidrieras, puertas de madera sinuosas y arcos de mármol. Todo conduce al tejado, con su maravillosa variedad de chimeneas y torretas de mosaico. No te pierdas la nueva experiencia inmersiva de última generación que se ha añadido en el subsuelo, con proyecciones de LED de las numerosas obras de Gaudí acompañadas de una banda sonora electrónica de vanguardia. 

Si quieres explorar una creación de Gaudí con menos gente y a un precio más asequible, vete al barrio de Gràcia para ver la Casa Vicens, su primer gran encargo. No puedes perderte esta llamativa obra, con sus extravagantes torretas y cúpulas y su brillante fachada de azulejos. Los interiores son igual de coloridos y están repletos de azulejos de cerámica, papel maché y techos pintados a mano. Vete a la azotea para ver de cerca las torres y cúpulas de azulejos intrincados en las esquinas del edificio.

Si por algo es conocida Barcelona es por su arquitectura modernista. No puedes perderte algunas de las obras más célebres de Gaudí: la Sagrada Familia, la Casa Milà, la Casa Batlló y el Parc Güell. Eso sí, debes saber que la entrada no es precisamente económica y, lo más importante, debes reservarla con antelación. Si deseas explorar otra creación del arquitecto catalán con menos masificación de turistas y a un precio más asequible, entonces, dirígete al barrio de Gràcia para visitar la Casa Vicens, la que fuera su primera obra importante. No te pierdas el enjambre de torres y cúpulas y su fachada de azulejos brillantes. El interior es igual de colorido, repleto de adornos de cerámica y azulejos de papel maché y con techos pintados a mano. Puedes subir hasta la azotea para observar más de cerca las torres y cúpulas del edificio.

Otro nombre relevante del modernismo de Barcelona es Josep Puig i Cadafalch. Su obra más destacada es Casa Martí, un edificio extravagante y lleno de estatuas localizado en el Barrio Gótico que acoge en su interior el afamado restaurante Els Quatre Gats, por cierto, antiguo lugar de reunión de Picasso. Con aire de castillo medieval, antiguamente albergaba una fábrica textil en el espacio que hoy ocupa la galería de arte CaixaForum Barcelona. Imperdible es, asimismo, la azotea para obtener las mejores vistas del extenso entramado de ladrillos rojos. Recuerda que pasear por el edificio es gratis (aunque no visitar las exposiciones). En la azotea, es posible admirar la cúpula del Museo Nacional de Arte de Cataluña, que también merece una visita. La entrada es gratuita los sábados a partir de las 15:00 horas y el primer domingo de mes.

Mientras las hordas de turistas abarrotan la Sagrada Familia, puedes visitar un rincón más relajado, como es el Recinto Modernista de Sant Pau, un antiguo hospital diseñado por el arquitecto catalán Lluís Domènech i Montaner. Considerado el complejo art nouveau más grande de Europa, se compone de un total de 27 edificios decorados con cúpulas y patios ajardinados que se extienden a lo largo de nueve manzanas. Aquí tienes la oportunidad de pasear sin prisas bajo los edificios, ya que están conectados por una serie de túneles. Lo más llamativo es el pabellón principal del complejo, que goza de una suntuosa escalera de mármol, vidrieras y techos altos con frescos.

Dónde dormir

Hotel Yurbban Trafalgar
En el dinámico barrio de El Born, aparece esta propuesta de hotel tan económico como acogedor. El precio de la habitación incluye un sabroso desayuno elaborado con productos locales. Además, hay dulces gratis en recepción, alquiler de bicicletas gratuito y lavandería también sin coste, entre otros servicios. El salón del vestíbulo es un espacio ideal tanto para relajarse como para trabajar, si bien la terraza del hotel, con piscina y espectaculares vistas, es donde te apetecerá pasar más tiempo.

Barcelona

Hotel Praktik Bakery
Si hablamos de localización, este hotel no tiene rival, pues se encuentra a un paso de Passeig de Gràcia y de la Casa Milà de Gaudí. Y sí, el nombre no es casualidad, ya que cuenta con una panadería, considerada una de las mejores de Barcelona. Aunque no hay vestíbulo y las habitaciones sean bastante sencillas (aunque también económicas), ¡todo sea por despertarse con el olor a pan y cruasanes recién hechos!