A mix of history, culture, gastronomy and glorious weather, Seville has something for everyone. Credit: EyeEm

Las mejores cosas que ver en Sevilla

Descubre las tradiciones, la rica historia y las tapas más sabrosas de una de las grandes ciudades del sur de España

Published 03/01/2021 by Brandon Hartley

Sevilla tiene varios reclamos para los viajeros: no solo es el lugar donde nacieron las tapas o el hogar espiritual del flamenco, sino que en esta ciudad se halla la catedral gótica más grande del mundo y el mayor centro histórico conservado de toda Europa.

Esta urbe está completamente impregnada de historia, con hitos arquitectónicos que revelan sus influencias romana, musulmana, cristiana y judía, las que han dado forma a la cultura de Andalucía durante miles de años. Los orgullosos habitantes de Sevilla hacen gala de un estilo de vida tradicional, con un carácter relajado y hospitalario. Todo ello suma para que Sevilla sea uno de los destinos más atractivos de España, perfecto para una escapada.  Así que consulta nuestra lista con los mejores restaurantes, hoteles y cosas que hacer en Sevilla.

Sevilla

Dónde comer

Lo primero es tener cuidado, pues hay muchos sitios para turistas en el centro histórico de Sevilla que no son muy buenos. Como no podía ser de otra manera, los restaurantes de tapas dominan cada esquina de la ciudad. Lo más típico es tomarse una tapa en la barra de pie: cuanto más lleno esté el local, mejor será la comida. Puedes pedir lo que quieras al camarero y pagar al final, en función de la cantidad de tapas que hayas tomado.

Los platos de tapas sevillanas incluyen el célebre jamón ibérico, el salmorejo o el solomillo al whisky. Las influencias moriscas de la ciudad se dejan ver en recetas como las espinacas con garbanzos. Los boquerones se sirven normalmente fritos o marinados en vinagre. Las bebidas favoritas para acompañar estos manjares son la cerveza de barril Cruzcampo, una copa de jerez frío o un vermut dulce y aromático.

Son varios los locales de tapas que no puedes perderte. Uno de ellos es El Rinconcillo, el restaurante más antiguo de Sevilla (abrió sus puertas en 1670), que mantiene un ambiente propio de la vieja escuela y una estupenda comida, a pesar de ser todo un icono. Para algo un poco más contemporáneo puedes probar las «gastrotapas» de La Azotea, que cuenta con cuatro establecimientos en el centro histórico. 

Sevilla tiene también varios mercados, una alternativa perfecta para comprar y hacer un picnic a orillas del río Guadalquivir. Hay un mercado muy animado en el barrio de Triana, mientras que el Mercado Lonja del Barranco cuenta con puestos de comida callejera. Otra buena apuesta es el Mercado de la Encarnación, situado bajo las Setas de Sevilla (una peculiar estructura en forma de pérgola, inaugurada en 2011 y convertida en todo un símbolo). Ya que estás aquí, aprovecha para bajar al Museo Antiquarium, que muestra los restos arqueológicos que se encontraron durante las obras de las Setas.

Qué hacer

Las mejores cosas que ver en Sevilla
El recuerdo de los tejados góticos sevillanos permanecerá para siempre en tu memoria.
Foto: Henrique Ferreira/Unsplash

Sevilla tiene un amplio y bien conservado centro histórico que no te puedes perder, y Santa Cruz es la parte más pintoresca de toda la ciudad. Es fácil pasar una tarde recorriendo las sinuosas callejuelas medievales de este encantador barrio. Explora las calles rodeadas de palacios barrocos, antiguas iglesias y casas encaladas adornadas con geranios, que se abren a animadas plazas con naranjos y cafés en las aceras.

En Santa Cruz se encuentran los tres monumentos más importantes de la ciudad, lugares históricos que deberían estar en cualquier lista de sitios que no te debes perder. El deslumbrante Real Alcázar es uno de los ejemplos más notables de la arquitectura mudéjar andaluza, que combina influencias musulmanas y cristianas, y cuenta con arcos ornamentados, exquisita azulejería y encantadores jardines que quizás te suenan como escenario de Los Jardines del Agua de Dorne en «Juego de Tronos». Los aposentos reales siguen siendo la residencia oficial del rey de España, Felipe VI y su familia, cuando visitan la ciudad, lo que lo convierte en el palacio real más antiguo que sigue en uso en Europa.

Junto al Alcázar se encuentra la Catedral de Sevilla, la mayor catedral gótica del mundo y construida sobre una gran mezquita en el siglo XV. Lo que era el alminar forma ahora el campanario de la Giralda, al que se puede subir para disfrutar de unas vistas increíbles de los tejados de la ciudad. En lugar de escaleras, subirás por una serie de rampas, diseñadas para que los caballos pudieran subir al minarete para la llamada a la oración. 

La atracción más popular de la catedral es la tumba de mármol del explorador italiano Cristóbal Colón, cuyos viajes al “Nuevo Mundo” fueron patrocinados por los reyes Fernando II e Isabel I, aunque sigue habiendo controversia sobre si sus restos se encuentran aquí o en la República Dominicana. Se dice que el deslumbrante retablo principal de la Catedral, tallado a mano en madera por el artista flamenco Pieter Dancart y cubierto de abundantes cantidades de oro, es el más grande del mundo y le llevó toda una vida crearlo. También hay magníficas pinturas de Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo y Francisco Goya. Asegúrate de comprar las entradas con antelación tanto para el Alcázar como para la Catedral, ya que las colas para entrar pueden ser muy largas, especialmente en verano.

A menos de 20 minutos del Alcázar se encuentra el Parque de María Luisa. Diseñado por el paisajista francés Forestier para la Expo de 1929, este vasto parque ribereño es perfecto como respiro durante las horas de más calor y cuenta con senderos sombreados, jardines botánicos y fuentes ornamentales. La pieza central es, sin duda, la Plaza de España, también creada para la Expo en un flamante estilo renacentista y neomorisco. Las alcobas a lo largo de la columnata semicircular presentan mapas de azulejos y escenas históricas de cada una de las 48 provincias de España y los puentes de estilo veneciano sobre un canal representan los antiguos reinos de España (Castilla, León, Navarra y Aragón).

El futurista Metropol Parasol se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad desde que se terminó de construir en 2011. Esta estructura contemporánea, formada por seis paraguas interconectados construidos con una celosía de madera, cuenta con sinuosas pasarelas que ofrecen vistas panorámicas de la ciudad y un fabuloso mercado de alimentación, el Mercado de la Encarnación, a sus pies. En el sótano, en el Museo del Antiquarium se exponen mosaicos, cerámicas y restos de casas que datan de la época romana de Sevilla y del periodo árabe tardío y que se descubrieron cuando se construyeron Las Setas.

Para conocer la historia viva de Sevilla, vete a un espectáculo de flamenco. Una forma de ver una actuación profesional es acudir a un tablao, un espectáculo coreografiado y de estilo teatral que suele ir acompañado de una cena. El Palacio Andaluz, que se trasladó a una nueva ubicación en la Isla de la Cartuja a finales de 2019, acoge dos espectáculos nocturnos.

Una experiencia más íntima la puedes encontrar en la Casa de la Memoria, un centro cultural situado en un palacio del siglo XV que acoge actuaciones nocturnas en un patio central. Aún más auténtico es asistir a un espectáculo espontáneo en un bar de flamenco. Puedes tener suerte y encontrarte con una actuación nocturna en uno de los bares de Triana, el antiguo barrio gitano. Casa Anselma (calle Pagés del Corro 49) es una apuesta segura: la propietaria es una conocida artista flamenca y la mayoría de las noches hay actuaciones en su local. La entrada es gratuita siempre que se pidan bebidas, pero hay que tener en cuenta que las actuaciones suelen ser a partir de la medianoche.

Si haces coincidir tu visita a Sevilla con la Feria de Abril, que suele comenzar dos semanas después de la Semana Santa, te espera mucha diversión. La fiesta comienza oficialmente el lunes por la noche, cuando el alcalde de la ciudad enciende las luces. A partir del martes, un desfile de carros de caballos a mediodía se dirige a la plaza de toros de la Real Maestranza, donde se celebran corridas cada tarde. Los lugareños se visten con trajes tradicionales (las mujeres con trajes de flamenca, los hombres con chaquetas cortas, pantalones ajustados y botas) y bailan sevillanas. Por la noche, los festejos tienen lugar en la calle y más tarde en las casetas, carpas levantadas en un amplio recinto ferial a orillas del río Guadalquivir. Aunque la mayoría de las casetas son privadas y solo se puede asistir con invitación, algunas son públicas; puedes pedir información en la entrada. La Feria de Abril termina el domingo a medianoche con un espectacular espectáculo de fuegos artificiales sobre el río.

Si solo tienes tiempo para un museo, vete al Museo de Bellas Artes, que cuenta con obras desde la época medieval hasta principios del siglo XX y está considerado como la segunda colección de arte más importante del país después del Prado de Madrid. El edificio se encuentra en un antiguo convento del siglo XVI que es casi tan exquisito como las obras de arte que alberga. Entre ellas se encuentra una destacada colección de pintura barroca sevillana del siglo XVII (que incluye obras maestras de Bartolomé Esteban Murillo, Diego Velázquez y El Greco, y pinturas religiosas de Francisco de Zurbarán), así como esculturas, cerámica y mobiliario.

Los característicos azulejos de Sevilla se producían tradicionalmente en Triana, un barrio conocido por su importancia cultural en la música y el baile. Ubicado en lo que fue una antigua fábrica de azulejos, el Centro Cerámico Triana muestra una serie de antiguos hornos de ladrillo y recorre la historia de la fabricación y las técnicas de la cerámica local. Se exponen ejemplos exquisitos que datan desde la época árabe hasta la década de 1950, y también hay una exposición permanente sobre barrio. La tienda contigua, Cerámica Santa Ana, es un buen lugar para comprar un recuerdo de calidad de un taller de cerámica local: los artículos van desde vajillas decorativas y murales de azulejos hasta crucifijos y figuritas.

Dónde dormir

Hotel Amadeus & La Música

Si te alojas en el barrio de Santa Cruz, tendrás a mano los monumentos más destacados de Sevilla y los bares más famosos. El Hotel Amadeus & La Música es un establecimiento de temática musical, que ocupa dos casas del siglo XVIII. Las habitaciones llevan el nombre de compositores reconocidos y una de ellas tiene incluso su propio piano. Puedes tomar algo en el bar de la terraza o relajarte en la bañera de hidromasaje. El desayuno se sirve cada día hasta la 13.00, por lo que tampoco tendrás que madrugar demasiado. 

Los barrios de Alameda y La Macarena están un poco más alejados del centro, a una media hora caminando de la Catedral, pero se han transformado en otra de las zonas de moda para alojarse
en Sevilla. 

Hotel Alcoba del Rey

Este alojamiento se localiza junto a la Basílica de la Macarena, un punto de referencia esencial para la Semana Santa sevillana. En su día fue un palacio mudéjar y aún conserva parte de su encanto, con arcos de herradura, espejos adornados, azulejos y dormitorios coloridos, con camas con dosel. En la terraza de la azotea hay una bañera de hidromasaje, mientras que el restaurante contiguo sirve unas tapas estupendas. 

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